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Una pitón de 120 kilos sale a pasear con sus dueños por una calle en Gijón

La mayoría de los reportajes que hemos realizado trataban sobre el abandono y maltrato de animales.  Sin embargo, una noticia nos rompía los esquemas: una pitón de 120 kilos salía a pasear con sus dueños por una calle en Gijón. Parecían imágenes más propias de otros países. Nos preguntamos hasta que punto eso era una excepción o por el contrario habría más casos. No hubo que esperar mucho,  a los pocos días nos encontramos con otro ejemplo. Es el de este reportaje: unos jóvenes del norte de Madrid que sacan a sus serpientes a dar una vuelta por su barrio. No sólo era una pitón, un reptil que no mata por veneno sino por estrangulamiento, sino que también otro vecino se bajaba una “falsa” serpiente del maíz. Es decir con el mismo aspecto que la letal pero sin su veneno.  A ambas La ley las considera como especie potencialmente peligrosa pero ahí las vimos en plena calle. Sus dueños las sacaban para que las diese el sol y para estirarse fuera del terrario en el que están todo el tiempo. Los vecinos estaban divididos desde los que lo ven como una atracción inofensiva a los que creen que era muy peligroso. Lo cierto es que para tener un animal potencialmente peligroso se necesita un certificado de antecedentes penales, certificado de aptitud psicológica, un seguro y ser mayor de edad. Pero a ellos se las vendieron en una misma tienda con 14 años y sin ningún tipo de certificado. El propietario nos confiesa que “me dijeron que si pagaba 300 euros por ella me la llevaba. Pague y me la llevé”. Por su parte,  Arancha Sanz de la Sociedad Protectora de Animales, señala que aparte de la “ineficacia de la administración en el control de especies peligrosas lo habitual es que estas especies crezcan y acaben abandonadas”. La pitón que cría este joven puede crecer hasta  los 10 metros. Así que, por si acaso se cansan de ella, tenga cuidado cuando baje al jardín de su barrio, quizá haya acabado ahí.