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Fundación ICO entrega este martes becas a 23 profesionales seleccionados para estudiar en China durante el próximo curso

Cerca de 300 becarios han pasado por el Programa de becas Fundación ICO-China en 15 años: "Nos ha cambiado la vida"
La Fundación ICO entregará este martes, 25 de julio, en un evento en Madrid las becas de la XV edición del Programa Fundación ICO-Becas China, un programa que permitirá a 23 profesionales estudiar en una Universidad China su idioma y cultura durante el curso 2017-2018, con la presencia prevista del ministro de Asuntos Exteriores Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, el Embajador de la República Popular China en España, Lyu Fan, y el presidente del ICO y de la Fundación ICO, Pablo Zalba.
El Programa de becas Fundación ICO-China cumple 15 años este 2017, tras su puesta en marcha en el año 2003, periodo en el que han resultado beneficiarios cerca de 300 personas que han visto cómo su vida personal y laboral cambió tras poder acceder a esta beca, como han relatado a Europa Press algunos de ellos. "Es una experiencia que nos ha cambiado la vida", han coincido en destacar los encuestados.
Con un alto grado de empleabilidad (alrededor del 95% de los exbecarios está trabajando actualmente) y un 74% que trabajan en empresas o instituciones relacionadas con Asia o China, uno de estos casos es el de José Sotomayor quien, tras su experiencia en el país asiático, fundó junto con otra exbecaria la escuela Lun Yun, que tiene sede en Madrid y Barcelona. "Fue una experiencia inolvidable que ha marcado mi vida", confiesa.
En declaraciones a Europa Press, Sotomayor ha explicado que fue becado en el año académico 2005-2006, pudiendo prorrogar la beca un año más. "Era la segunda edición y en aquel momento estas becas no estaban muy publicitadas", rememora. Sotomayor precisa que "ya tenía conocimientos del idioma, no empezaba de cero" y que tras su paso por China perfeccionó no sólo el idioma sino que también aprendió sus costumbres, algo que le sirvió a su regreso a España, donde trabajó de "mediador cultural" para Deloitte y posteriormente abrió su propio negocio.
Además es miembro de la Cátedra China, compuesta por ciudadanos que se dedican a difundir aspectos de la cultura y sociedad de este país ya que "hay mucho desconocimiento en España". "Los chinos no son tan diferentes a nosotros como parece, a nivel de idioma sí pero en el trato no son tan distintos", apostilla. De cara al futuro, recomienda a las nuevas generaciones de becarios "especializarse en algún sector para sacarle el máximo partido a una beca que no sólo les ayudará a aprender un idioma sino también a conocer la cultura".
La experiencia de Raquel Latorre, que trabaja impartiendo seminarios y dando clases, coincide con la de Sotomayor en cuanto al cambio que supuso en su vida. "Yo era una persona antes de la beca y ahora soy otra", relata. En su caso, estuvo en China en 2008 (también prorrogó su estancia un año más) con el fin de pulir el idioma. "Pero no es sólo un curso de idioma, te especializas bastante y te ofrecen formación, las oportunidades también son mejores", subraya.
Alberto Bermejo, otro de los exbecarios del Programa, también asegura que fue "una experiencia muy buena de dos años" en el país, "a pesar de que la vida diaria fue complicada al principio, hasta que se supera la barrera del idioma". "No se puede comparar con un Erasmus, es una beca más profesional y con más ayudas", afirma. Bermejo indica que desde que empezó a trabajar "tenía claro que quería hacer algo relacionado con el mundo asiático". Actualmente, trabaja en Valencia para el grupo DAMM, como Export Manager para China de una de sus marcas.
David Fernández, que acaba de regresar a España, explica que cuando le otorgaron esta beca, llevaba ya viviendo en China cuatro años. "Los dos años transcurridos en Pekín estudiando chino comercial no sólo me han permitido afianzar mi nivel y poder manejarme actualmente con fluidez sino que también, paralelamente, he podido disfrutar de otros aspectos de la vida y de la sociedad china", asegura.
A nivel laboral, tras la finalización de la etapa con el ICO, fue contratado por la Universidad de Asuntos Exteriores de China para impartir clases de Economía y Negocios en el departamento de español. Sin embargo, no destaca únicamente el aspecto académico de esta beca "sino también la experiencia vital acumulada" en un país "tan fascinante y con tanto futuro como China".
En este punto, destaca que "China está cada vez más presente en casi todos los aspectos" por lo que vaticina que "la formación de profesionales que no solo puedan comunicarse en chino sino que también entiendan esta realidad china y sus características, será clave para servir como puente entre las empresas españolas con inquietudes en el mercado chino y aquellas empresas y clientes chinos que necesiten asesoramiento en muchos campos".
CONTINUAR EN CHINA: "APROVECHAR LA BECA FUERA DEL AULA"
No todos los becarios han regresado a España tras su experiencia ya que muchos permanecen en China. Este es el caso del arquitecto Sergio Gómez, quién actualmente trabaja en un estudio de arquitectura en Pekín y fue becario durante los años 2014-2015 y 2015-2016 en la Universidad de Pekín.
"No es descabellado afirmar que mi vida actual, tanto en el terreno profesional como en el personal, es consecuencia directa de este programa de becas. En resumidas cuentas, gracias a la beca he podido incrementar mi capacidad para encajar en China (y utilizo esta expresión abiertamente rara porque esto va mucho más allá de aprender un idioma), conocer una cultura y un mundo absolutamente diferentes y establecer las conexiones necesarias para, finalizados los estudios y tras grandes esfuerzos; mucha, mucha burocracia y cantidades ingentes de paciencia, encontrar un trabajo estable y estimulante que me permite tener un nivel de vida razonable", relata.
Asimismo, añade que gracias a la beca ha conocido "a gente maravillosa" y destaca que, aunque no puede establecer comparativas directas con otras becas porque la de la Fundación ICO es la única que ha recibido en su vida, "desde el conocimiento de las experiencias de otros amigos y conocidos, es de las mejores, si no la mejor, que se puede conseguir".
"Las clases son fundamentales, obviamente, pero la verdadera carga de aprendizaje, tanto académico como vital, radica en como aprovechas la beca fuera del aula. Hay que moverse, conocer gente, participar en todos los eventos que se pueda, aclimatarse a la cultura y las costumbres chinas (que dicho así parece fácil, pero es un proceso durísimo), publicitarse, venderse (en el buen sentido de la palabra) y establecer una red contactos (que aquí es lo único que vale de verdad), salir de la zona de confort...", explica.
Aconseja a los futuros becarios no esperar a que se les rifen, ni que les ofrezcan un cargo directivo de buenas a primeras aunque enfatiza que "con mucho esfuerzo y un poco de suerte, aparecen oportunidades, por lo menos, interesantes". "Y es que la vida en China no es cómoda y, a menudo, tampoco agradecida, pero ofrece experiencias que únicamente este país puede ofrecer", apostilla.
CARACTERÍSTICAS
El Programa consiste en un curso académico en una de las universidades pekinesas con las que la Fundación ICO tiene convenio, durante el que se estudian chino mandarín y materias relacionadas con la economía de este país. En la actualidad, se mantienen convenios con la Beijing University, la University of International Business and Economics y la Beijing Normal Univesity.
El programa, que cuenta con una red de exbecarios que ponen en valor su experiencia en China, busca crear un cuadro de profesionales capacitados para establecer relaciones socioeconómicas fluidas entre los dos países. Entre otros requisitos es necesario tener estudios superiores, dominio de inglés, cierto conocimiento de chino mandarín y haber tenido una experiencia profesional previa mínima.