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Expertos destacan la importancia de controlar la presión arterial del paciente antes, durante y después de la cirugía

Expertos reunidos en 'Hot Anesthesic Topics', la jornada previa al Congreso de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, patrocinada por Ferrer, han destacado la importancia de controlar la presión arterial del paciente antes, durante y después de la cirugía.
Y es que, según se ha destacado en el encuentro, entre el 28 y el 32 por ciento de la carga mundial de enfermedades puede ser atribuido a condiciones quirúrgicas tratables. No obstante, se estima que las complicaciones postoperatorias se dan, aproximadamente, en el 20 por ciento de los casos.
Entre ellas, las complicaciones cardiovasculares, que ocurren en un cuatro o cinco por ciento de los casos, son las que presentan una mayor tasa de mortalidad. Además de comprometer seriamente la supervivencia del paciente, dichas dificultades pueden traer consigo una reducción significativa de su calidad de vida a largo plazo.
"La hipotensión intra operatoria se ha relacionado con un aumento de complicaciones cardiovasculares tras la cirugía, sobre todo en pacientes ancianos. Durante el periodo peri operatorio, y a pesar que no existe un amplio consenso sobre los rangos aceptables de presión arterial, los fármacos antihipertensivos de corta duración pueden proporcionar una mayor estabilidad hemodinámica, al evitar episodios de hipotensión", ha comentado la jefa clínica de Anestesiología y Reanimación en el Hospital Universitario Vall d'Hebron, Miriam de Nadal Clanchet.
Y es que, tal y como se ha puesto de manifiesto, los fármacos antihipertensivos ofrecen un gran control sobre la presión arterial, sin afectar a las funciones hepática y renal del paciente, sin apenas causar efectos adversos o de rebote.
Es por ello que estos fármacos son idóneos para controlar y mantener unos niveles adecuados de presión arterial durante todas las fases de una intervención quirúrgica. Incluso en situaciones de crisis o emergencia médica, contribuyen a optimizar la probabilidad de supervivencia del paciente.