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Expertos alertan de que la cronicidad de los pacientes con VIH requiere una nueva organización de la sanidad pública

Expertos han alertado, en el curso del VII Encuentro de Salud Pública bajo el nombre 'VIH en España: Políticas para una nueva gestión de la cronicidad más allá del control virológico', de la necesidad de una nueva organización del Sistema Nacional de Salud ante la cronicidad alcanzada por los pacientes afectados por VIH.
Concretamente, el acto, organizado por la Fundación Gaspar Casal y con la colaboración de Gilead, ha abordado el reto de la extensión de la longevidad en el manejo de pacientes VIH, la gestión de la cronicidad en las diferentes comunidades autónomas, así como la hoja de ruta para su inmediata implantación. En esta línea, los expertos han coincidido en sus exposiciones en que las nuevas necesidades médicas de los pacientes con VIH hacen necesaria una nueva organización de los sistemas de salud.
Así, consideran que el primer paso es la definición de "persona mayor" en una persona con VIH es de 50 años según la Cohorte de la Red de Investigación en Sida. La proporción de personas mayores de 50 años era del 8% en el año 2000, pasó al 14% en el 2008 y era del 36% en el año 2014. Además, las personas mayores de 50 años con VIH tienen una mayor morbi-mortalidad que la población general global.
Al mismo tiempo, el aumento en la supervivencia desde el uso del TARV ha propiciado una mayor exposición a factores de riesgo propios de la población general o de poblaciones con otras patologías crónicas y con ello han ido aflorando otras comorbilidades asociadas al envejecimiento, además de las propias asociadas al VIH o a su tratamiento.
Según se ha expuesto, entre los años 2010 y 2014 hubo un aumento significativo de las comorbilidades: 44% antecedentes de eventos cardiovasculares, 24% insuficiencia renal y 42% fracturas. Además, las alteraciones neurológicas y psiquiátricas, así como los casos de cáncer, son más frecuentes en población VIH positiva. En 2014, más del 40% de los pacientes tenían una función renal alterada.
En estos pacientes con VIH la mayor prevalencia de factores de riesgo como el abuso de sustancias tóxicas, la toxicidad del TAR y la disfunción inmunológica crónica juegan un importante papel. Por tanto, los expertos recuerdan que reducir el riesgo asociado a las comorbilidades asociadas deber ser un objetivo de salud adicional, que se suma a los objetivos tradicionales que hasta ahora formaban parte de la estrategia para reducir el impacto de la infección por el VIH.
La interacción entre la edad y el género se traduce, en el caso de las mujeres, en un incremento del riesgo de padecer eventos cardiovasculares, dislipemia, cáncer, osteoporosis, diabetes y deterioro cognitivo.
En este sentido, el doctor Jeffrey V. Lazarus, durante su intervención en la conferencia 'El reto de la extensión de la longevidad en el manejo de pacientes VIH', ha destacado que "hay que conseguir que las buenas herramientas biomédicas den buenos resultados para la salud de las personas que viven con VIH. Para ello hay que tener en cuenta indicadores que midan el funcionamiento de los sistemas de salud en relación con la epidemia de VIH de hoy en día. Dichos indicadores se deben abordar las deficiencias de monitorización relacionadas con las comorbilidades y calidad de vida, así como desarrollar y alinear con los indicadores y actividades de monitorización actuales".
Durante la jornada se ha presentado el libro 'VIH en España: políticas para la gestión de la cronicidad', por parte del doctor Santiago Moreno y Mª José Fuster, de la Sociedad Española Interdisciplinar del SIDA (SEISIDA). El documento pone de manifiesto que es posible trabajar de forma multidisciplinar ya que para su elaboración se ha contado con representantes de la clase clínica, organizaciones de pacientes, salud pública, etc.
El acto fue inaugurado por Pilar Aparicio, directora de la Escuela de Sanidad, Instituto Carlos III; y Jesús Millán, presidente del Patronato de la Fundación Gaspar Casal.