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Científicos del Carlos III solicita la inclusión de 3 antifúngicos en la lista de medicamentos esenciales de la OMS

Científicos del Instituto de Salud Carlos III se han sumado a la petición de otros organismos internacionales para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluya los antifúngicos itraconazol, voriconazol y natamicina en su listado de Medicamentos Esenciales con el fin de reducir las muertes por infecciones fúngicas a nivel mundial.
La petición del Servicio de Micología del Centro Nacional de Microbiología (CNM-ISCIII) se ha realizado en colaboración con el Fondo de Acción Global para las infecciones Fúngicas (GAFFI), la Fundación Internacional de Dermatología, el London School of Hygiene of Tropical Medicine y la Universidad Manchester, ambos de Reino Unido.
Estos antifúngicos, según defienden estas instituciones, son muy baratos y accesibles en la mayoría de los países de occidente pero, pese a ello, muchos países en vías de desarrollo no tienen acceso a los mismos a pesar de que llevan usándose más de 25 años en otros lugares.
Se estima que más de 300 millones de personas padecen infecciones fúngicas cada año, de los que fallecen más de 1,6 millones. Y al igual que ocurre con la malaria, con 438.000 muertes anuales, y la tuberculosis, con 1,8 millones, muchas podrían evitarse.
La mayoría de las infecciones fúngicas se diagnostican de forma tardía y ocurren como consecuencia de otros problemas de salud como asma, sida, cáncer, trasplante de órganos o uso de corticosteroides. Por ello, según los investigadores, es esencial realizar un diagnóstico especializado y temprano ya que el retraso o ausencia en la administración del tratamiento produce ceguera, infecciones crónicas serias o muerte.
Desde 1977 la OMS elabora una Lista de Medicamentos Esenciales (LME) con la intención de cubrir las necesidades de atención de salud prioritarias y de la población. Cada dos años se convoca un comité de expertos para actualizarla y, hasta el momento, no incluye ningún antifúngico activo frente a la queratitis fúngica y solo incluye un azol de uso tópico, el cotrimoxazol y otro de uso sistémico, el fluconazol.
Los azoles orales o intravenosos son el tratamiento básico de muchas infecciones fúngicas, y el fluconazol es activo frente a levaduras pero no frente a hongos filamentosos y se ha demostrado que es inferior al itraconazol y voriconazol en el tratamiento de muchas infecciones.
Estos azoles están disponibles tanto en formulación oral como intravenosa y se utilizan para tratamientos primarios y de consolidación. Por tanto, según el Carlos III, la inclusión de itraconazol y voriconazol supondría un gran avance para muchos países, en los que otros antifúngicos como las anfotericinas liposomales, las equinocandinas, el posaconazol o la terbinafina no están disponibles o no son accesibles por su elevado coste.
El próximo comité de expertos del listado de medicamentos esenciales está previsto para abril de 2017 y decidirá si se acepta incluir a estos tres antifúngicos, algo clave para que los países en desarrollo puedan conseguir su acceso al mismo.