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¿Se imagina que en 2050 Alaska fuera la sede de los Juegos Olímpicos de verano?

Érase una vez un oso polar que nadó y nadó buscando el hielo. Por el camino encontró a otros amigos pero al final de su travesía se encontraron con un paisaje interminable de rocas. Su hogar, el Ártico, se había derretido. Una realidad cada vez más cercana y sino miren cómo están retrocediendo los glaciares. Otro dato: agosto de 2014 ha sido el más caluroso desde que hay registros. Si no detenemos el calentamiento global, podemos terminar - entre otros desastres -  bajo el mar. Las emisiones de gas de las industrias, de los coches, de los aviones son los gases de efecto invernadero que están asfixiando tanto a nuestro planeta que no deja de sobrecalentarse. ¿Que no se lo creen? Pues hagan este experimento. Cojan dos tarros de cristal idénticos y metan un termométro en cada uno de ellos. Después, en el que ven a su derecha, metemos CO2 -dióxido de carbono, el que emiten los combustibles fósiles al quemarse -  y aplicamos  lámparas de calor. En unos minutos, verán cómo el termómetro del tarro con gas no deja de subir. Eso, es lo que hacemos. Los tarros son nuestra atmósfera, las lámparas nuestro sol. ¿Y cuándo lo notaremos? ¿Pues qué tal una mañana de 2050? Encendemos el televisor y Alaska es la sede de los Juegos Olímpicos de Verano. El Ártico es el destino favorito para un crucero y el resto del planeta pues un lugar inhóspito. ¿Y qué podemos hacer? Ese es el objetivo de la cumbre que arranca este martes. Más ideas, propuestas y compromisos para reducir las emisiones.