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Así fue uno de los finales más épicos y rocambolescos en la Historia del deporte

El británico Jonathan Brownlee está a punto de proclamarse campeón del mundo. Necesita ganar y que su máximo rival, el español Mario Mola, no quede entre los primeros. Y a falta de 400 metros parece que lo tiene todo hecho. Pero de repente el británico empieza a correr de forma extraña. Y se mueve de un lado a otro de la carretera. Hasta que al entrar en la recta final descubrimos que su cuerpo ha dicho basta. Una pájara monumental le ha dejado sin fuerzas. Incluso un voluntario tiene que aguantarlo para que no se caiga. Hasta que por detrás llega su hermano Alister, que sin dudarlo lo coge del hombro y tira de él buscando el final. Y ahí tienen a los dos hermanos. Con la gente enfervorecida agradeciendo el gesto fraternal. El sudafricano gana. Y por detrás llegan los Brownlee. Jonathan al borde del colapso, a punto de caer. Y a unos metros de la llegada, Alister suelta a su hermano y le empuja para que cruce antes que él la meta. Jonathan cae desplomado al suelo. Un esfuerzo brutal que no le sirve. Porque unos segundos después Mario Mola llega quinto. El puesto justo para proclamarse campeón del mundo. Y ahí se cruzan los dos. El español como campeón, el británico en camilla. Al borde del colpaso pero el reconocimiento de todos los amantes del deporte.