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Bretón, entre lágrimas: "Mis hijos no me temen, los quiero con locura"

José Bretón declara ante el magistrado Pedro Vela y el Tribunal del Jurado por la acusación de dos delitos de asesinato con alevosía y la agravante de parentesco supuestamente cometidos contra sus hijos, Ruth y José, el 8 de octubre de 2011 en una finca familiar de Córdoba capital. Hechos por los que permanece interno en el Centro Penitenciario de Alcolea desde el 21 de octubre de 2011. Bretón responde al fiscal entre lágrimas y asegura que siempre ha sido un "buen padre que quiere a sus hijos y les ha cuidado hasta el día de su desaparición". En su declaración podría haber incurrido en su primera contradicción al cambiar los hechos, ya que asegura que las pastillas que le recetó el psiquiatra las había perdido pero hoy ha asegurado que las tiró.

En concreto, el magistrado presidente del Tribunal del Jurado ha fijado 22 puntos clave sobre los que se les juzgará y entre los que se deberá dilucidar si el acusado "ideó dar muerte a sus hijos como venganza hacia su mujer"; si camino de la finca de Las Quemadillas suministró tranquilizantes a los pequeños "para facilitar su adormecimiento total y/o su muerte"; si prendió una hoguera y colocó en ella a sus hijos, alcanzando la pira temperaturas de hasta 1.200 grados centígrados "logrando un efecto similar a un horno crematorio", quedando "únicamente unos restos óseos", o si finalmente acudió a la Ciudad de los Niños para denunciar la pérdida de los pequeños, "pese a conocer perfectamente que no había existido tal desaparición en el parque, sino que él había dado muerte previamente a sus hijos".
Los primeros hechos justiciables versan sobre lo que pudo ser el desencadenante, la ruptura de José Bretón y su entonces esposa, Ruth Ortiz. Así fija para el debate si desde el verano de 2011 las relaciones se habían deteriorado "debido al carácter estricto y poco afectuoso" de él; si a consecuencia de ello, el 15 de septiembre, Ruth Ortiz comunicó a Bretón sus intenciones de separarse, ante lo que el acusado "mostró gran enfado"; si ya rota la convivencia y establecido un acuerdo para tener los niños en fines de semana alternos, cada vez que Bretón coincidía con amigos o familiares mostraba "el enfado con ella por tomar la decisión de poner fin al matrimonio".
Entre otro de los puntos de debate señala si en ese contexto de ruptura matrimonial "el acusado ideó dar muerte a sus hijos como venganza hacia su mujer", decidiendo que el lugar más adecuado sería la finca. Si con la finalidad de "elaborar su plan y asegurar su perfecta ejecución" realizó una serie de preparativos entre el 15 de septiembre y el 7 de octubre consistentes en hacer acopio de leña de olivo en la parcela; adquirir combustible en grandes cantidades --unos 271 litros-- en una gasolinera de Huelva y, entre otras cosas, acudir a la consulta de un psiquiatra, con intención de que le recetara unos tranquilizantes "con los cuales pudiera facilitar el completo adormecimiento y/o la muerte de los niños".
Declaraciones
José Bretón ha asegurado entre un intento de llorar, pero con gesto tranquilo en unos segundos y mirando directamente a los miembros del jurado, que sus hijos, Ruth y José, no le temen, sino que los quiere "con locura" y tenerlos era la "mayor alegría" de su vida, según ha contestado a las preguntas de la fiscal, María de los Ángeles Rojas.
Al respecto, Bretón, en todo momento firme y respondiendo a todas las preguntas, ha defendido que se considera "un padre bueno que quiere a sus niños", a los que intenta "inculcarle unos valores que nunca" le han recriminado, según ha declarado, para añadir que "nunca" ha recibido "un reproche de cómo los cuido". "Me ha tocado la labor de padre y la voy a defender siempre", ha subrayado.
En respuesta a la pregunta sobre si ha matado a sus hijos, Bretón ha respondido: “Es completamente falso”
Bretón incurre en su primera contradicción
Tras la pregunta del fiscal sobre si les suministró pastillas a sus hijos, lo ha negado con rotundidad y asegura que tiró las pastillas que le recetó el psiquiatra. Con esta afirmación podría haber incurrido en su primera contradicción al cambiar la declaración, ya que asegura que las pastillas que le recetó el psiquiatra las había perdido pero hoy ha asegurado que el mismo día que las compró, tiró las pastillas porque no le hacían falta.
"Un horno crematorio"
Tras hacer un recorrido por las horas previas a la llegada a la finca el 8 de octubre --se debatirá si ideó una coartada quedando con sus hermanos en la Ciudad de los Niños; si por la mañana acudió a la finca para asegurarse que nada impediría su plan o si de vuelta hizo creer a su familia que iba con los niños a comer con unos amigos--, los hechos justiciables se adentran en lo que pudo ocurrir en la finca. Así, uno de ellos versa sobre si Bretón, camino de la finca, le suministró a los niños los tranquilizantes y si, tras llamar dos veces a su esposa una vez en la finca y no conseguir hablar con ella, "decidió seguir con su propósito criminal".
El punto 16, uno de los clave, propone "si acto seguido, el acusado, conforme a lo que ya tenía previsto y meditado, prevaliéndose de su condición de padre y de su mayor fortaleza física, confianza y autoridad acabó con la vida de sus hijos Ruth y José Bretón Ortiz, de manera no determinada, y prendió una hoguera".
Si la avivó rápidamente, prosigue, gracias al acopio de leña de olivo y gasoil y en ella colocó los cuerpos de sus hijos junto con una mesa metálica haciendo que la pira alcanzara temperaturas de hasta 1.200 grados centígrados, "logrando un efecto un horno crematorio". Y si ante la magnitud de la temperatura, "las partes blandas del cuerpo de los niños desaparecieron rápidamente, quedando únicamente unos restos óseos".
Además, el auto propone como otros hechos sobre los que se va a juzgar a Bretón si este permaneció junto a la hoguera hasta las 17,30 horas, en que se marchó de la finca, "alimentándola de combustible para mantener la temperatura que permitiera la total calcinación y desaparición de los cuerpos de sus hijos Ruth y José".
Si el acusado, "una vez asegurado de que los cuerpos habían quedado calcinados", salió con su vehículo por la entrada principal de la finca, arrojó en dos contenedores cercanos "tres bolsas de basura con los pantalones de trabajo que llevaba puestos para ejecutar su macabro plan, así como otros efectos que le pudieran incriminar, y dio la vuelta con el coche, haciendo una maniobra inhabitual con la finalidad de eludir la grabación de unas cámaras de seguridad cercanas, cuya ubicación conocía".
Hacer creer que estaba en el parque
Igualmente, se juzgará si una vez en el entorno de la Ciudad de los Niños llamó a sus hermanos y padres para hacerles creer que estaba en el parque con los niños y, cuando consideró que había pasado un tiempo suficiente para hacer creíble la desaparición, volvió a llamar a su hermano Rafael diciéndole que había perdido a los niños.
Asimismo, el auto plantea si sobre las 18,41 horas el acusado llamó al teléfono de emergencias del 112 comunicando la desaparición de sus hijos provocando la intervención de la Policía, acudiendo ya sobre las 20,43 horas a la Comisaría de Policía Nacional para presentar denuncia por la desaparición, "pese a conocer perfectamente que no había existido la desaparición en el parque, sino que él había dado muerte previamente a sus mencionados hijos".