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Aumenta levemente la implantación de desfibriladores automáticos en España, que permanece a la cola de su uso en Europa

En 2015 se implantaron en España 5.465 desfibriladores automáticos (DAI), 554 más que el año anterior, debido principalmente a los casos de cardiopatía isquémica, según el último Registro Español de Desfibrilador Automático Implantable, del que se desprende que su escaso uso coloca al país a la cola de Europa.
"Nuestro país continúa a la cola de la Unión Europea, siendo el último país en número de implantación de estos dispositivos. En el otro extremo se encuentra Alemania, con 576 implantes por millón de habitantes al año, frente a los 118 por millón de España", explica el secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el doctor Ignacio Fernández-Lozano.
El estudio, realizado por la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC y recogido en la 'Revista Española de Cardiología', muestra que el aumento es significativo teniendo en cuenta que los dos años anteriores se implantaron 4.772 y 4.911, respectivamente.
Otro dato a destacar es que la mayoría de los implantes, casi un 83 por ciento, se realizaron en varones, y en gran parte de los casos se debía a cardiopatía isquémica. Asimismo, también se observan diferencias entre comunidades autónomas, siendo Asturias (167), Extremadura (160), Castilla y León (142), Cantabria (137), Comunidad Valenciana (136), Aragón (136), Madrid (130), Castilla-La Mancha (129) y Galicia (127) las que están por encima de la media nacional.
"Estos datos no se corresponden con el nivel de renta de cada comunidad, ni tampoco con la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardiaca y cardiopatía isquémica en las mismas", advierten desde la SEC.
MARCAPASOS SIN CABLES, ANECDÓTICOS EN ESPAÑA
Por otro lado, el Registro Español de Marcapasos muestra que en el año 2015 se implantaron 77 marcapasos sin cables y se realizaron solo en nueve comunidades autónomas, ya que aún son pocas las indicaciones para este tipo de implantes a nivel médico, y el coste actual de esta tecnología es aún muy superior al de un marcapasos monocameral convencional. Sin embargo, estiman, "su empleo irá en aumento a medida que nuevos estudios realizados a largo plazo vayan corroborando las tasas de eficacia y seguridad".
Mientras, utilizaron 820 marcapasos convencionales y 73 dispositivos de resincronización por cada millón de habitantes respectivamente, con una media de edad de 77,7 años. Algo más de la mitad de los dispositivos se implantan en mayores de 80 años. El consumo de generadores es mayor en los varones (58,2% frente a 41,8%), tanto en primeros implantes como en recambios.
"En comparación con el año 2014, se ha incrementado la cifra de marcapasos un 5 por ciento, concretamente 36 más por millón de habitantes, una tendencia que ha crecido más que en años anteriores y que puede deberse principalmente al envejecimiento de la población, así como a la progresiva recuperación económica", valora la doctora Marta Pombo, de la sección de Estimulación Cardiaca de la SEC, y firmante del estudio.
En comparación con otros países, España también está por debajo de la media de la Unión Europea (954 unidades/millón), que puede vincularse a un menor gasto sanitario per cápita que en países del entorno, como Francia, Bélgica o Alemania, y a otros motivos diferentes de los económicos como falta de recursos o programas de formación, o menor incidencia de las enfermedades para las que se indica el implante y bajas tasas de derivación.
También se observa disparidad en la incidencia de implantes entre CCAA, "probablemente por las diferencias en la edad poblacional, o en las estructuras sanitarias que implican diferencias en la densidad de unidades de arritmias y unidades de insuficiencia cardiaca".
Finalmente, destacan que, aunque la estimulación bicameral es predominante, en alrededor del 20 por ciento de los casos se implanta marcapasos monocameral ventricular, pese a encontrarse el paciente en ritmo sinusal. Por tanto, en ese grupo de pacientes podría optimizarse el modo de estimulación. Los pacientes mayores de 80 años son los que menos se benefician del mantenimiento de la sincronía aurículo-ventricular.
"En general los datos obtenidos en el Registro de 2015 referentes al número de marcapasos implantados en España mantienen la tendencia de los datos publicados en los últimos años, y es esperable un incremento progresivo en años venideros debido al aumento en la esperanza de vida en nuestra población", concluye Pombo.