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El Arzobispo de Tánger pide transparencia en la gestión de las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos

El Arzobispo de Tánger, monseñor Santiago Agrelo, reclama "que haya información veraz" en los sucesos que se producen en torno a las vallas de Ceuta y Melilla y que "haya posibilidad de que los medios estén presentes allí" para dotar de transparencia a las actuaciones de las autoridades como las que se desarrollaron el pasado 1 de enero, cuando un centenar de personas fueron devueltas sobre la marcha a Marruecos tras un salto del perímetro fronterizo ceutí.
En declaraciones a Europa Press, Agrelo se manifestaba así ante las informaciones que ha recibido de boca de uno de los migrantes que acampan en los bosques de Ceuta y según la cual, dos jóvenes, uno camerunés y otro de Guinea Conackry, habrían fallecido tras el intento de salto en grupo que protagonizaron centenares de personas en la primera madrugada del año, extremo no confirmado por ninguna fuente oficial.
"Creo que debiera cubrirse con fidelidad la información allí y creo que si los gobiernos no tienen nada que ocultar, no hay por qué impedirlo. Es una garantía para todos, de información para los ciudadanos, de legalidad para los emigrantes y de buen comportamiento para las fuerzas del orden a uno y otro lado de la frontera", señala Agrelo para reivindicar transparencia.
El Arzobispado de Tánger visita todas las semanas a los migrantes que acampan en los bosques cercanos a Ceuta. Según explica Agrelo, él y un compañero de la diócesis acuden cada lunes a repartir alimentos, que se entregan a pie de carretera a los migrantes que ejercen allí la mendicidad y a quienes se pregunta por la situación en el campamento y las necesidades de sus habitantes.
El pasado lunes 2 de enero, en una de estas visitas rutinarias, Agrelo y su acompañante se detuvieron junto al bosque de Beliones para entregar alimentos a un emigrante. "En esa conversación en la que preguntamos cómo están en el campamento, salta que ha habido muertos en la noche del 31 al primero de enero. Le pido a mi compañero que lo aclare para ver si hemos entendido bien, y nos insiste en que ha habido dos muertos, uno de camerún y otro de Guinea Conackry", afirma.
"El cómo sabían que estaban muertos, yo no lo sé, imagino que lo habrán visto. Y para decir de dónde eran, seguramente los conocían, pero en eso no entro: Yo me quedé con la sorpresa tremenda de que si había habido muertos esa noche, no había información en ningún sitio", añade el Arzobispo de Tánger.
No fue la única noticia que recibió de aquel emigrante, a quien los miembros de la diócesis preguntaron además por el agente de las fuerzas auxiliares marroquíes que según la Delegación del Gobierno español en Ceuta, había perdido un ojo en la refriega.
"Los inmigrates nos dicen que hay una persona que ha perdido un ojo pero no es un soldado marroquí sino un emigrante de Camerún. Esto le pido hasta cuatro veces que me lo confirme y me dice que está seguro, seguro: dicen que hay una persona que ha perdido un ojo pero no es un soldado. Sería muy lamentable que lo hubiese perdido un soldado marroquí pero creo que también debe considerarse terrible que lo haya perdido un emigrante", apunta.
Para monseñor Agrelo, "los emigrantes son una Humanidad que requiere urgentemente una respuesta a los muchos problemas que ellos padecen".
"Los gobiernos son un problema para los emigrantes y yo deseo un cambio radical de tal manera que se responda a las necesidades que tienen los emigrantes y se les de la posibilidad de abrirse camino al futuro porque esas manos de pedir que encontramos en la carretera de Ceuta tienen capacidad de ganar dignamente y eso es responsabilidad de los gobiernos", ha zanjado.