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El padre Ángel confiesa que ha sido un cura "rebelde" por no conformarse con las situaciones de pobreza

El fundador y presidente de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel García, ha confesado que durante su vida ha sido y es "rebelde" porque no se ha conformado con las situaciones de pobreza, de sin hogar, de injusticia social y ha indicado que si no hubiera sido así, no habría sacado adelante muchas de las iniciativas que ha puesto en marcha.
"Confieso que algo rebelde fui, no he sido dócil en muchas cosas de las que me pedían porque si hubiera dicho 'sí bwana' (sí señor) a todo, no hubiera hecho las cosas que se han hecho", ha explicado en declaraciones a Europa Press, con motivo de la presentación del libro 'Padre Ángel. La humildad y la rebeldía' (Planeta), de Lucía López Alonso, que cuenta la historia de este sacerdote y de su ONG Mensajeros de la Paz.
Con "rebeldía", el padre Ángel se refiere a "no conformarse con las situaciones existentes de pobreza, de personas enfermas, sin hogar, que necesitan más justicia social, a las que les cortan la luz". Esa rebeldía, según reconoce, le sale "del alma" pero en su caso no significa "lucha" contra nadie sino más bien "tenacidad".
En este sentido, asegura que las "trabas" que se ha podido encontrar en el camino las ha ido venciendo aunque reconoce que no ha encontrado muchas sino más bien, gente "positiva" que le ha ayudado a sacar adelante sus iniciativas en favor de los más desfavorecidos.
Además, celebra que el empujón definitivo ha llegado de la mano del Papa Francisco que ha "afianzado" lo que ya venían haciendo como abrir las puertas de las iglesias de par en par.
"Lo que hacíamos hace 30 ó 40 años de bendecir a todos los que lo piden, abrir las puertas de las iglesias, o que no hay que tener en cuenta la sexualidad, el color de la piel, la ideología religiosa o política, que todos entramos, que todos somos hijos de Dios, eso este Papa lo viene afianzando. Las palabras 'quién soy yo para juzgar a los que no piensan como yo', eso a veces no se oía entre nosotros", señala.
El padre Ángel cuenta que a los 7 años ya tenía claro que no quería ser ni futbolista ni médico sino cura, para imitar a un sacerdote de su pueblo que estaba volcado con los más necesitados; y empujado por un libro de Don Bosco que cayó en sus manos un poco más adelante. Además, agradece haber encontrado al cardenal Tarancón, que le apoyó "en aquellos años en los que no era tan fácil que un cura se pudiera dedicar a estas cosas".
El libro, que se ha presentado este miércoles 25 de mayo en la Iglesia de San Antón, hace un repaso por los 80 años de la vida del padre Ángel y de los 50 años de la ONG que fundó, Mensajeros de la Paz, para "mostrar que un mundo mejor es posible", tal y como afirma el sacerdote.
Una gran parte del libro está dedicada a la iniciativa de abrir la Iglesia de San Antón 24 horas al día. Allí, 300 personas que lo necesitan reciben un desayuno cada mañana --algún día de manos de personajes públicos como Cándido Méndez--, pueden ser escuchados en las 'camillas de la misericordia' o encontrar refugio. Además, gracias a los restaurantes 'Robin Hood', un centenar de personas sin hogar cenan cada día un plato caliente.
Esto es lo que el padre Ángel asegura que seguirá haciendo, "queriendo y dejándose querer" y estando en esos lugares donde le necesitan más, con "los de la periferia, con los más desfavorecidos".
UN LÍDER DE DENUNCIA SOCIAL
La autora y responsable de prensa de Mensajeros de la Paz, Lucía López Alonso, es la encargada de hacer ese retrato del padre Ángel, de este "líder de denuncia social", de su "combate" contra las injusticias.
"A mis años, él ya estaba fundando la ONG, combatiendo ese hambre, ese miedo, ayudando a esos huérfanos que había provocado la dictadura, eso le ha llevado a tener una vida de defensa de los derechos humanos", apunta López, para destacar las dos características que para ella son las principales del sacerdote: "humilde y rebelde".
En el libro, el lector podrá descubrir desde las visitas que hacía el padre Ángel con los niños huérfanos de su ONG al Palacio de la Moncloa para encontrarse con el presidente de turno hasta las iniciativas actuales como la Iglesia 24 horas o los restaurantes Robin Hood, que López define como los "golpes de efecto" del padre Ángel. "Al final es esa magia que tiene el padre Ángel de conseguir que el mundo sea más pequeño de lo que parece", enfatiza.
Todas estas acciones del padre Ángel son las que mueven a todas las personas que le ayudan en su labor, independientemente de sus ideas o religión. "Cándido Méndez viene todos los martes, es una persona que se declara atea como muchos de los que trabajamos en Mensajeros, pero al final lo que te mueve es la solidaridad no que se haga dentro de una Iglesia", precisa.
En cuanto a su carácter mediático y al hecho de que se relacione con gente conocida o con poder, la autora precisa que, aunque es algo que se le critica a menudo, la explicación se encuentra en que este sacerdote, "cuando conoce a alguien no se para a pensar en el poder que acumula sino que llega más allá", a la persona, a sus preocupaciones, a detalles que hacen a todos "iguales".