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Abandonada en Jamaica al quedar en coma tras enfermar en un crucero

El crucero de pesadilla de Ana MaríaInternet

La ciudadana argentina Ana María, de 49 años, disfrutaba junto a su hija Celeste, de 22, de un crucero por las costas de Jamaica cuando un problema gástrico empezó a complicarle sus vacaciones. Lo que al principio eran unas simples molestias acabó dejándola en coma, abandonada por el capital del buque en un hospital de la isla y con la sociedad argentina volcada intentando recaudar los fondos necesarios para pagar la factura hospitalaria de su tratamiento y el coste de su repatriación en un avión medicalizado.

Cuenta la familia a través de una página de Facebook que el pasado día 12 de abril, Ana María estaba embarcada disfrutando de un crucero por Jamaica. Unas molestias de estómago le llevaron al médico del buque. A pesar del tratamiento inicial, los dolores y la complicación de su caso fueron a más por lo que el capitán del crucero decidió desembarcarla para que fuera atendida en tierra con más medios.

A pesar de su estado y siempre según la denuncia de su hermana, Ana María fue esposada y trasladada a tierra contra su voluntad siendo acompañada por su hija mientras el crucero seguía su ruta programada hacia el siguiente destino.

El tratamiento en Jamaica a Ana Maria se complicó. Tras unas primeras atenciones ambulatorias fue trasladada a un hospital universitario en dónde se le intervino de urgencia porque tenía los ovarios llenos de pus.

En esta primera operación los médicos tuvieron que extirparle uno de sus ovarios y las trompas al tiempo que le descubrieron una peritonitis que le dejó muy afectados sus pulmones por lo que los médicos tomaron la determinación de inducirle un coma terapeútico para salvarle la vida.

Su problema médico se ha complicado porque el seguro con el que viajaba Ana María no cubre las urgencias a pesar de que en un principio les hicieron creer que sí lo harían.

Tampoco han encontrado el apoyo necesario en las autoridades sanitarias estatales y locales argentinas que les han negado todo tipo de ayuda para repatriar a Ana María desde Jamaica en un avión medicalizado.

Por eso se han visto en la necesidad de lanzar una campaña de captación de fondos que les permita pagar las abultadas facturas que les reclama el hospital universitario de Kingstong así como el costoso traslado hasta Argentina.

Por el momento han encontrado la colaboración de una empresa de asistencia especializada en este tipo de trastaldos y con el apoyo de miles de compatriotas que les han devuelto su fe en la solidaridad como moneda de cambio entre las personas comprometidas.