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Ajedrez como estimulante

A simple vista están solo jugando… Pero detrás de cada movimiento de piezas, y sin ser conscientes, están desarrollando su inteligencia. "El alfil aquí y la dama aquí. Eso es el jaque mate del pastor", cuenta uno de los chavales. El ajedrez  no solo  mantiene entretenidos a los niños, sino que les abre la mente, crea hábitos y les enseña a pensar. "Desarrollan habilidades mentales, como la memoria, la concentración, la capacidad de razonamiento, de reflexión, planificación, orientación espacial... la inteligencia", concluye Cintia Gravan, pedagoga y autora de la 'Guía didáctica del ajedrez'. Las bondades de este "deporte-ciencia" hacen que pedagogos y profesores lo recomienden para el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en niños y adolescentes. "El chico es incapaz de concentrarse. Yo le digo que el ajedrez le va a ayudar muchísimo a concentrarse, a la atención, a razonar, a pensar...", relata uno de los profesores. Además, estimula valores y principios: les ayuda en la toma de decisiones; a pensar antes de actuar, y a relacionarse,  porque después de cada partida la rivalidad se queda en el tablero. "Ha hecho amigos nuevos. Y las relaciones familiares también, porque los padres también, quieras o no, por esa parte también ganamos", explica uno de los padres. Les enseña a ganar, también a perder y a ser constantes en su día a día. "Es la herramienta pedagógica más potente que conocemos", reconocen los progenitores. Un aprendizaje que les valdrá para toda la vida.