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Adolfo Nicolás, padre general de los jesuitas: "Era un imposible pensar que uno de los nuestros fuese elegido Papa"

El padre general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás Pachón, ha confesado que "era un imposible pensar" que un jesuita fuese elegido Papa, "sólo doscientos años tras la supresión y veinticinco después de una intervención papal en el gobierno de la Compañía".
Así lo ha puesto de manifiesto el padre general de los jesuitas en una entrevista concedida al director de 'La Civiltà Cattolica', el jesuita Antonio Spadaro, que ha publicado la revista 'Razón y fe'.
Para él, "habiendo ya sucedido lo improbable, la elección de un Superior General bajo el pontificado del Papa Francisco, jesuita él mismo y por tanto buen conocedor de la Compañía, adquiere un significado especial". Nicolás se ha expresado así un mes antes de que presente su renuncia, ya que en octubre se elegirá un nuevo padre general durante la Congregación General, por primera vez bajo el Pontificado de un papa jesuita.
En este sentido, Nicolás ha asegurado que espera de la Congregación General, además de que elija un "buen Superior General", que el Papa se dirija a los participantes y les presente "sus sentimientos y preocupaciones", y que su fruto sea "una mejor vida religiosa en el espíritu del Evangelio y una renovada capacidad de imaginación (...) Necesitamos audacia, fantasía y valentía".
Por otro lado, el palentino de 80 años considera que la Iglesia necesita "un lenguaje nuevo que use la sabiduría de los sabios, o la sabiduría del pueblo, para hablar una lengua que el mundo sea capaz de entender".
"Tenemos ya que comenzar a concebir la humanidad como una unidad y no como un conjunto de países separados uno de otros por sus tradiciones, sus culturas y sus prejuicios. Es necesario pensar en una humanidad que necesita a Dios, que necesita una profundidad que sólo puede venir de la unión de todos", ha destacado el padre general de los jesuitas, en el cargo desde 2008.
Asimismo, Nicolás cree que "a la formación de los sacerdotes le falta algo". "En primer lugar le falta una lectura más exigente del Nuevo Testamento. Para que el magisterio del Papa sea una realidad viva, hace falta hacer de la formación del clero 'una formación para el discernimiento'", ha explicado.
El padre general opina que "la vida religiosa va bien". "Se ha creado también una nueva esperanza en torno al Papa Francisco, que nos conoce muy bien y conoce el lugar que ocupa y la misión que tiene la vida religiosa en la Iglesia", ha remachado.
En relación con las declaraciones del Papa Francisco realizadas en 2013 y en las que afirmaba que los jesuitas debían ser personas "de pensamiento incompleto, de pensamiento abierto", Nicolás ha apuntado: "Tenemos mucho que aprender del silencio, de la humildad, de la sencilla discreción. El jesuita, como dije una vez en África, debe oler a tres cosas: a oveja, esto es, a lo que vive su gente, su comunidad; a biblioteca, es decir, a reflexión en profundidad; y a futuro, es decir a una apertura radical a la sorpresa de Dios. Creo que estas cosas pueden hacer del jesuita un hombre de pensamiento abierto".
Finalmente, considera que los problemas de la Compañía de Jesús "son los problemas de la humanidad, es decir la pobreza, el paro, la falta de sentido, la violencia, la ausencia de alegría". Para afrontarlos, aboga por "el factor religioso, que lleva consigo poner al 'otro' en primer lugar, con ese tipo de desasimiento" que permite ir allá donde se pierde la "habitual seguridad".