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Las redes sociales permitieron a las víctimas dar información vital

Atrapada entre los amasijos en los que se convirtió el octavo vagón en el que viajaba, Susana, a penas podía moverse. Estaba rodeada de cuerpos y le costaba respirar. Llevaba minutos enredada en una conversación trivial con su marido a través de un popular programa de mensajería instantánea hasta que el terrible descarrilamiento la interrumpió. Aturdida, consiguió recuperarse y volver a tomar el diálogo, algo muy importante que Arcadio estaba al otro lado esperando. Los primeros textos, confusos, dieron paso a otros más explícitos sobre el acidente, la tragedia, hasta que logró hacerse entender. Al final, Susana ha sido una de las afortunadas que ha salido con vida y ambos celebran juntos este milagro.