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El rey emérito no tiene un papel claro

Cuando el rey Juan Carlos puso fin a su reinado, dejaba la corona sin saber qué papel pasaba a ocupar. Tras la abdicación, cedió el protagonismo a su hijo. No asistió al acto de proclamación del rey Felipe VI en el Congreso, pero sí estuvo a su lado en el balcón del Palacio Real.
Según los expertos en Derecho Constitucional, el mismo texto legal de la abdicación hubiera sido el lugar idóneo para concretar el estatus en que quedaba a partir de ese momento, pero no se hizo. Hoy por hoy, no existe ninguna norma al respecto.
Desde entonces, el rey emérito ha acudido a actos que podían ser menos comprometidos para él que para su hijo y a países con los que tiene una especial buena relación: la firma de la paz en Colombia, el funeral de Fidel Castro en Cuba o la corrida de toros de la beneficencia en las Ventas. Actos en los que ha representado a la Casa Real, aunque oficialmente no esté escrito el papel que le corresponde.