Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El pueblo judío conmemora el Yom Kippur entre el ayuno y el descanso

El pueblo judío conmemora el Yom Kippur, la jornada más solemne del calendario hebreo, en la que los observantes ayunan y oran durante largas horas y los seculares aprovechan para descansar y montar en bicicleta.
Al caer la noche, poco a poco las calles de las ciudades con mayoría judía en Israel quedarán desiertas y tanto ortodoxos como tradicionalistas y laicos respetarán, casi con total disciplina, un pacto no escrito de silencio para dejar espacio a la expiación de los pecados y el arrepentimiento en el día más sagrado del calendario hebreo, considerado "Sábado de Sábados".
Y es que en esta fecha, décimo día del mes de Tishrei y que se conmemora días después del Año Nuevo judío o 'Rosh Hashaná', era la única del año en el que el Sumo Sacerdote entraba en el 'sancta sanctorum' del bíblico Templo de Jerusalén y pronunciaba en nombre del inefable -Yavé- ante miles de israelitas arrodillados.
Se trata de una jornada que significa literalmente 'Día de la Expiación' y en la que, según los creyentes, se celebra el juicio divino y Dios sella el "libro de la vida". Por esta razón, en los últimos días es tradición escuchar la bendición de "Guemar Jatimá tová", o que "Dios te inscriba bien".
Los judíos observantes en todo el mundo dedicarán las próximas veinticuatro horas a recitar plegarias y emotivos rezos en las sinagogas, que concluirán al anochecer de mañana con el sonido del shofar, un instrumento de viento hecho con el cuerno de un carnero.