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¿Quién dijo que un perro y un canguro no podían ser amigos?

A priori, la pregunta del titular parece invitarnos a fruncir el ceño y abordar la cuestión desde el escepticismo, pero la realidad es que las imágenes grabadas en este vídeo ponen fuera de toda duda que un perro y un canguro no puedan ser amigos. Como si de hermanos se tratasen, ambos comienzan a jugar sobre el césped. El marsupial inicia su juego acariciando las orejas del canino. Éste, tras devolverle a su manera las muestras de cariño y corretear sobre el verde, finalmente, como si de recibir un masaje se tratase, termina por acomodarse y tumbarse entregado a las carantoñas de su nuevo y peculiar 'colega'.