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Un oso en mi escalera

El animal, de poco más de un año y unos 30 kilos, se dejó fotografiar por Óscar Montero, un vecino de la localidad.  Juan Carlos Blanco, de la Fundación Oso Pardo, apunta que el ejemplar está censado junto a su madre y otro osezno.   Pese a la gran nevada, no hibernaba, ya que en esa zona de la Cordillera Cantábrica las osas con crías jóvenes abandonan las cuevas en busca de comida.