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Un lugar "idóneo" para una emboscada

Comienza el juicio por el asesinato del alcalde de FagoCuatro/CNN+
El lugar donde se produjo el asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, era el "idóneo" y necesitó de un estudio previo, según han indicado dos agentes de la Guardia Civil que hoy han declarado en el juicio que se celebra contra el único imputado en este caso, el guarda forestal Santiago Mainar.
Ante el tribunal de la Audiencia de Huesca, donde comenzó la vista el pasado lunes, los agentes han explicado que la zona de curvas de la carretera que une Majones y Fago donde se produjo el asesinato, la noche del 12 de enero de 2007, era el "idóneo" para una emboscada.
Es un escenario perfecto por varias razones: hay cobertura de móvil, la anchura de la carretera permite maniobrar a un vehículo, existe capacidad de sorpresa, la cercanía de otros caminos, la visibilidad y la distancia del escondite a la calzada.
A preguntas de las partes, los agentes han coincidido en que la elección no fue casual y que el autor del crimen necesitó hacer un estudio de la carretera, donde Mainar, según la acusación, puso unas piedras para conseguir que Grima parara su vehículo y se bajara del mismo para retirarlas, a fin de poder dispararle.
Otros dos agentes de la Guardia Civil que participaron en la inspección ocular del vehículo de Miguel Grimahan confirmado que del 15 al 17 de enero nadie tocó el coche, que fue descubierto a varios kilómetros del lugar del crimen, ya que en todo momento estuvo custodiado.
Y han señalado que en la parte interior de la ventanilla se encontró plomo, lo que demuestra que la puerta del conductor estaba abierta cuando se efectuó el disparo.
En su declaración han dicho que el vehículo se encontraba en buenas condiciones, a excepción del cristal de la ventanilla del conductor, que estaba roto, y que en su interior encontraron un taco del cartucho en una alfombrilla, también en la zona del volante.
El ADN no miente
Los agentes de la Guardia Civil, que hicieron el estudio de ADN de los restos orgánicos encontrados en el vehículo de Miguel Grima, han explicado que de la sangre y los restos orgánicos encontrados en la parte superior del volante, en la palanca de cambios y en el freno de mano del coche de Grima se obtuvo un "perfil limpio", que se correspondía con el de Mainar.
Uno de los agentes ha comentado que la fiabilidad científica de la prueba de ADN es "muy alta", al ser preguntado por el letrado de la familia de Grima, Enrique Trebolle, quien considera estas pruebas como muy relevantes para el proceso judicial.
Al respecto, han destacado que es 8.000 billones de veces más probable la hipótesis de que las muestras pertenezcan a Miguel Grima y a Santiago Mainar que a otra persona.
Como conclusión, han hecho hincapié en que los restos encontrados pertenecen a Mainar, por lo que éste estuvo en el interior del vehículo del alcalde asesinado, que, presuntamente, trasladó a varios kilómetros del lugar de los hechos.
Los agentes han confirmado que no había restos pertenecientes a Santiago Mainar en otras zonas del coche, preguntados por el abogado de la defensa, Marcos García-Montes.
Además, han apuntado que se analizaron otros restos del interior del vehículo, cuyo ADN pertenecían a la viuda de Grima, a su amigo Enrique Barcos, que es el actual alcalde Fago, o a alguna persona desconocida.
Protagonismo de los forenses
Los médicos forenses Rosa García y Jesús Rodríguez, que han intervenido en la tercera sesión del juicio, han desarmado una de las tesis más relevantes esgrimidas por la defensa del acusado: la supuesta imposibilidad de Mainar de efectuar el disparo debido a sus problemas de visión.
Ambos profesionales estiman que dichas afecciones en ambos ojos, aquejados de cataratas, no eran relevantes a la hora de realizar el disparo, por las características del arma, la distancia de disparo y su buena visibilidad en conjunto.
El análisis ocular realizado al acusado por ambos forenses determina que Mainar en conjunto tenía una buena visibilidad a pesar de tener los dos ojos afectados por cataratas.
También han corroborado que con el tipo de arma y la munición utilizadas "no hacía falta apuntar con precisión". En conjunto tenía una visión agudizada que le permitiría conocer el coche, el entorno y la persona.
Muerte inmediata
Los forenses también han determinado que la muerte de Miguel Grima fue "inmediata y sin agonía" y que se produjo por el disparo de un arma de largo alcance con una distancia de disparo de entre cinco y siete metros.
Su fallecimiento se debió a las heridas cardíacas, por el impacto en el músculo, una actuación directa del proyectil que además produjo numerosas heridas de importancia, como la lesión hepática, del bazo y la perforación del estómago.
El impacto creó catorce orificios, nueve de entrada. En cuanto a la capacidad de defensa de la víctima, los forenses han determinado de manera tajante que "con un arma larga y a esa distancia fue imposible defenderse".