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Los sueños rotos de las víctimas de los atentados terroristas

Adelma tenía un sueño: abrir un restaurante en Bruselas,  un sueño que se vió truncado a las 8 de la mañana del martes, cuando estalló una de las bombas del aeropuerto de Zaventem.  Ella estaba en la cola de facturación, faltaba poco para que la atendiesen. Su marido, de nacionalidad belga, se alejó para controlar a sus dos hijas gemelas de 3 años que jugaban a escasos metros, unos metros que les salvaron la vida. Ella, como las otras 30 personas que los terroristas asesinaron en Bruselas tenía un sueño que no podrá realizar.