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Venezuela, al borde del caos, suma a la crisis política la denuncia por fraude electoral

El 30-J era gris y olía a chamusquina. Aun así, ocho millones de venezolanos hicieron colas para votar y elegir a los constituyentes. O eso dijo el Gobierno: “Es la votación más grande que haya sacada la revolución bolivariana”, aseguraba Nicolás Maduro. Pero resulta que lo de ‘ocho millones de personas’ es mentira. “Tenemos que informar de que la data de participación del pasado domingo 30 de julio para la elección de la Asamblea Constituyente fue manipulada”. Y manipulada al menos en un millón de votos. Esa es la conclusión de la empresa que lleva gestionando las elecciones más de 10 años, avalando siempre los resultados más polémicos.

Rajoy pedía en la mañana de este miércoles sanciones para los dirigentes venezolanos: “La supresión de autorización para viajar a España y la supresión de visados”. Y durante la tarde ha sido directamente la Unión Europea quien le ha dicho a Nicolás Maduro que pare el proceso constituyente.

Un tono que contrasta con la celebración chavista: la de la entrega del acta de diputados. Ellos ocuparán la Asamblea Nacional, donde de momento sigue atrincherada la oposición.