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El capitán de un barco con refugiados presencia la tragedia que ha causado

Una cámara de televisión ha sido testigo del último naufragio de refugiados en las costas de Grecia. Ak Oskart, 20 años, explica que conducía un barco de contrabando con refugiados desde Turquía hacia las islas griegas la noche del pasado jueves. Las imágenes, desgarradoras, trasladan al mundo el horror de un salvamento. 12 adultos y cinco niños permanecieron a la deriva sobre un colchón para no morir ahogados. Tres menores no lo consiguieron. El rescate prioriza a los más débiles, niños y ancianos. Después uno a uno ponen a seguro al resto a bordo de la lancha, entre ellos una mujer embarazada de siete meses que a duras penas lo logra. Quiebra la noche el llanto de unos padres que descubren los cuerpos de la manta térmica que ya no puede darles calor. Antes de llevarle ante la justicia el conductor turco es obligado a presenciar el resultado de su conducta arrodillado en cubierta ante un ataúd vacío.