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2016, el año en que el Estado Islámico trajo definitivamente el terror a Europa

Acorralado en Irak o Siria, 2016 se ha convertido ya en el año en el que el Estado Islámico trajo definitivamente su terror a las calles de Europa. A las 8 de la mañana del 22 de marzo el caos se apoderaba del aeropuerto de Bruselas. Dos terroristas suicidas detonaron sus cargas en la zona de facturación sembrando el terror. Cerca de una hora después, y cuando la ciudad apenas asimila lo sucedido, otra explosión de un suicida tenía lugar, esta vez, en la estación de metro de Maelbeek. 35 muertos y más de 300 heridos dejó este doble atentado en el corazón de Europa. Sus autores, a los que captaron las cámaras del aeropuerto, estaban vinculados con los atentados de París del año anterior; con sus cerebros, sus redes... Sin embargo, este perfil de terrorista y el modo de atentar estaban a punto de transformarse radicalmente. Fue en Niza, durante la noche de los fuegos artificiales del 14 de julio, la de la Fiesta Nacional. Un camión de 19 toneladas entraba a toda velocidad en el paseo marítimo, abarrotado de gente, y embistió a todo lo que encontraba a su paso durante casi 2 kilómetros antes de que el terrorista terminase abatido a tiros. Dejó 84 muertos y más de 100 heridos. El autor era tunecino, como los de Bruselas, pero no compartía nada más con ellos. Se había radicalizado solo, por Internet, en muy poco tiempo.

Con el mismo modus operandi, la misma violencia ciega y el mismo odio contra la gente, en un mercadillo de Navidad en Berlín, un camión de gran tonelaje arrolló a la multitud asesinando a 12 personas antes de estrellarse contra un abeto y que el conductor huyera. Su autor, tunecino y radicalizado a sí mismo, fue acribillado por la policía en un control rutinario cando estaba ya en Italia.

Niza y Berlín han puesto en evidencia la dificultad de combatir un terrorismo, el islamista, que ya ha disparado el poder de la extrema derecha, con su discurso antiislámico y antiinmigración, en un continente, Europa, que este 2016 ha dejado de sentirse seguro.