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El secretario de Seguridad Nacional de EEUU niega que haya un "veto a musulmanes"

El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, ha descrito como una "pausa temporal" el decreto migratorio firmado por el presidente, Donald Trump, y ha negado que exista un "veto a musulmanes", a pesar de que los siete países afectados son de mayoría islámica.
El decreto de Trump bloquea la entrada a Estados Unidos a personas de Irán, Irak, Somalia, Sudán, Siria y Yemen durante 90 días y paraliza la acogida de refugiados durante 120. La medida ha generado controversia, pero Kelly ha insistido en que es "un asunto de seguridad nacional".
"No es un veto a musulmanes", ha argumentado Kelly, en una rueda de prensa en la que ha citado la libertad religiosa como "uno de los valores más fundamentales y preciados" de Estados Unidos". "Es importante entender que hay terroristas que buscan infiltrarse en nuestro país todos los días", ha añadido.
Kelly, de esta forma, ha preferido describir la medida como una "pausa temporal", si bien tampoco estaría clara la duración de esta medida. El secretario de Seguridad Nacional ha deslizado la posibilidad de que los límites para alguno de los siete países se extienda más allá del plazo establecido inicialmente.
Sobre los supuestos problemas en materia de aplicación, Kelly ha recalcado que los funcionarios actúan de forma "profesional, humana y conforme a la ley" y ha negado que exista "caos" en los aeropuertos. El único "caos", en su opinión, deriva de las protestas.
Asimismo, ha aclarado que la medida firmada por Trump el 27 de enero no afectará a personas de doble nacionalidad, siempre y cuando alguno de los pasaportes corresponda a un país ajeno al grupo de siete señalado en la orden ejecutiva.
MÁS DE 700 RECHAZOS
El responsable en funciones de la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Kevin McAleena, ha explicado durante la comparecencia que, en los tres primeros días de aplicación de la norma, entraron por aire en territorio norteamericano más de un millón de personas, de los cuales unos 500.000 eran extranjeros.
De ellos, las autoridades estadounidenses sólo negaron el embarque de 721 viajeros, según McAleena, que ha informado de la llegada esta semana de 827 refugiados tras la aprobación de una serie de exenciones. El funcionario, no obstante, sí ha admitido que la comunicación durante esta primera fase "no ha sido la mejor".