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Los soldados turcos impiden entrar a los refugiados mientras los terroristas les disparan al otro lado

Dos millones de sirios han dejado su país para ser refugiados en Turquía desde que hace cuatro años comenzó la guerra. Desde la llegada del Estado Islámico la situación se ha complicado, tanto que Ankara había decidido este fin de semana cerrar la frontera de Akçakale y se han producido imágenes escalofriantes que deberían remover la conciencia de la comunidad internacional. A un lado soldados turcos intentan impedir la entrara de los ciudadanos sirios con cañones de agua. Al otro, le esperan metralleta en mano los terroristas del Estado Islámico. La final, Turquía ha optado por reabrir la frontera e impedir que se produjera una tragedia aún mayor.