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Habitantes de un pueblo boliviano matan a dos asesinos y entierran vivo a un violador

Los habitantes de dos municipios del departamento de Potosí, en el sur de Bolivia, se han tomado la justicia por su mano y en menos de 24 horas han quemado a dos hombres que robaron y mataron a un taxista y han enterrado vivo a un joven que violó y mató a una mujer, según ha informado la emisora Erbol.
El primero de los hechos se produjo en la localidad de Tres Cruces, donde este miércoles los dos presuntos autores del robo de un taxi y asesinato de su propietario fueron quemados vivos, 72 horas después de haber cometido supuestamente el delito.
Los dos ladrones, que mataron al taxista prendiéndole fuego con la gasolina de su coche, fueron localizados por los familiares de la víctima cuando estaban tratando de vender el taxi por 2.000 dólares.
A continuación, se los llevaron hasta el lugar donde se velaban los restos del taxista y vecinos y familiares comenzaron a golpearles, para luego prenderles fuego, según la versión de los hechos ofrecida por la emisora.
Los habitantes no habían permitido hasta última hora de este jueves que la Policía pudiera acceder a los restos de los dos presuntos ladrones y tampoco permitió que la prensa se acercara.
SEGUNDO AJUSTICIAMIENTO
El segundo ajusticiamiento se produjo en la localidad de Colquechaca. Aquí, un joven de 17 años acusado de violar y asesinar a una campesina fue capturado por una turba de habitantes que, tras maniatarle, le enterraron vivo en el cementerio local.
Según ha explicado a Erbol el fiscal de Colquechaca, Milton Jara, el lunes familiares de una mujer de 35 años denunciaron la desaparición de su pariente el día anterior y poco después le informaron de que habían encontrado su cuerpo sin vida "aproximadamente, a una hora y media de la localidad de Colquechaca".
La autopsia practicada a la mujer el martes reveló que había muerto por asfixia y que "había sido violada", según el fiscal. Frente al hospital donde se trasladó el cuerpo de la víctima se congregaron un gran número de habitantes, quienes presentaron ante el fiscal y el forense a un joven de 17 años y a su padre a los que "habían golpeado y no los querían soltar".
El forense revisó los cuerpos de ambos y en el del hijo encontró algunos rasguños, por lo que éste se puso muy nervioso. Entonces, según el relato del fiscal, un grupo de unos 80 habitantes apresaron a ambos e incluso, ante los intentos del fiscal y el forense de liberarlos, también ellos dos fueron agredidos.
"Intentamos rescatarlos, pero los comunarios no entendían nada, decían que iban a hacer justicia comunitaria, que los iban a quemar vivos o sino enterrarlos vivos", por lo que retornaron a Colquechaca, ha explicado. Finalmente, a última hora de la tarde, los habitantes cumplieron su amenaza y enterraron vivo al joven.
"Me informaron que al joven lo metieron a una fosa del cementerio de Colquechaca con las manos amarradas atrás y la boca abajo, encima pusieron el ataúd de la difunta. Luego taparon los dos cuerpos con tierra", ha relatado.
"No pudimos hacer nada. Los únicos dos policías que tenemos aquí no tienen ni armas, sólo cuentan con gas lacrimógeno. Luego llegaron tres policías de otras localidades cercanas, volvimos al cementerio para tratar de desenterrar, pero tampoco logramos nuestro objetivo, porque los comunarios habían puesto a la entrada del camposanto una enorme roca, que no sabemos de dónde ni cómo lo han traído. Además, seguían unas 50 personas haciendo vigilia", ha precisado.