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“No puedo respirar, no puedo respirar”

Los hechos que han vuelto a provocar la indignación racial en EEUU, este vez en Nueva York,  se remontan al 17 de julio. Eric Garner, negro, era detenido por varios agentes, blancos, por vender ilegalmente tabaco. De repente, los agentes se abalanzan sobre él y uno de ellos le agarra del cuello y le tiran al suelo donde grita: “No puedo respirar, no puedo respirar”. Al final Garner muere. Los agentes se enfrentaban a una condena por su actuación. Especialmente el policía que le cogió por detrás con un objeto prohibido. Sin embargo, el jurado no ha presentado ningún cargo.