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Imposible de controlar el incendio de Portugal

Los equipos desplazados hasta Portugal no han podido cumplir su propósito de acabar con su faena. Varios focos se han reavivado en las últimas horas, desbaratando buena parte de los progresos realizados. En estos momentos, la situación es muy complicada. Al número de víctimas, sesenta y cuatro por el momento, a las pérdidas materiales, se suma ahora la crítica creciente a las autoridades por la falta de previsión y por la confusión de las primeras horas.

Vecinos y bomberos luchan sin descanso contra las llamas y de, repente, tienen que parar y huir de ellas. El viento ha cambiado súbitamente de dirección, apagar o incluso controlar el incendio así es casi imposible, pero sumen a esto 40 grados, una humedad de apenas el 15 por ciento y un territorio escarpado y de difícil acceso, el resultado un fuego que no cesa, que avanza. Tres frentes ayer, cinco hoy, y cada vez más localidades amenazadas.

Una mujer da las gracias a los equipos de rescate que le han esperado desde esta mañana, dice. Solo en una zona de unos pocos kilómetros cuadrados trabajan cerca de mil bomberos. No se ha podido acceder todavía a las aldeas más pequeñas y recónditas, donde todavía podría haber cadáveres.

Ni los más ancianos del lugar recuerdan una tragedia así, y se llevan las manos a la cabeza, incrédulos todavía ante las cenizas que lo cubren todo.