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Un 36 por ciento de la población en lugares de conflicto legitima la tortura, según el CICR

Al menos un 36 por ciento de las personas que residen en países que registran conflictos armados considera legítimo que se recurra a la tortura de combatientes enemigos capturados, según muestra una encuesta realizada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que ha indicado que ocho de cada diez personas consideran que se debe evitar cualquier ataque contra la población civil.
"En una época tan turbulenta, es alentador comprobar que una amplia mayoría de personas cree que las leyes de la guerra son importantes. Este reconocimiento de los valores humanos básicos se contrapone a las violaciones flagrantes que vemos a diario", ha señalado el presidente del CICR, Peter Maurer.
"Sin embargo, también debemos volver a recordar que todas las formas de tortura están prohibidas. Demonizamos a nuestros enemigos y así nos ponemos en peligro a nosotros mismos. Incluso en la guerra, todas las personas merecen recibir un trato humano. La tortura tiene efectos devastadores en las víctimas y brutaliza a sociedades enteras durante generaciones", ha aseverado Maurer.
Según el CICR, sólo un 48 por ciento de los encuestados, que residen en países como Afganistán, Irak y Sudán del Sur, considera que está mal recurrir a esta práctica, 18 puntos menos que en 1999. La misma proporción de personas ha sostenido que es inmoral atacar hospitales, trabajadores humanitarios y ambulancias.
La encuesta señala que vivir en un país que atraviesa un conflicto armado proporciona más respuestas a favor de la defensa de los Derechos Humanos, según ha afirmado la organización, que ha indicado que la mayoría de las personas defiende que la guerra tiene sus limitaciones.
En países como Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido --miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU--, la población tiende a aceptar las bajas de civiles y la tortura como parte de la guerra.
En los lugares afectados por los conflictos armados, un 78 por ciento de los encuestados considera inmoral atacar a combatientes enemigos en zonas habitadas, mientras que en estados como Rusia, sólo el 50 por ciento considera que esta práctica no debería realizarse.
"Ante las terribles imágenes que nos llegan constantemente de las líneas del frente en diferentes partes del mundo, no debemos perder la empatía y volvernos insensibles al sufrimiento humano", ha manifestado Maurer.
"El abrumador mensaje que transmite esta encuesta es que las personas realmente creen en la importancia del Derecho Internacional, lo que incluye los Convenios de Ginebra, que limitan los efectos de la guerra", ha aseverado.
"La eficacia y la pertinencia de las leyes de la guerra se cuestionan tal vez hoy más que nunca en la historia reciente y, sin embargo, queda claro que las personas no creen que valga todo en el campo de batalla", ha añadido Maurer, que ha señalado que existe una desconexión entre las convenciones de la opinión pública y las políticas y acciones de los países y grupos armados en todo el mundo.