Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La oposición siria reclama en Astaná la salida de las "fuerzas extranjeras" del país

La oposición siria ha reclamado la salida de las "fuerzas extranjeras" del país, en el marco de las conversaciones de paz que se han celebrado este lunes entre las partes en la capital kazaja, Astaná, con la mediación de Rusia, Turquía e Irán.
Los tres países garantes han reiterado su intención de "combatir juntos contra el Estado Islámico y el (antiguo) Frente al Nusra" y han urgido a todos los grupos de la oposición armada a "mantenerse alejados de los terroristas", de acuerdo con un borrador de la declaración final al que ha tenido acceso la cadena Al Yazira.
Usama Abu Zeid, asesor de la delegación opositora en la capital kazaja, ha explicado que los rebeldes se han negado a debatir el apoyo al antiguo Frente al Nusra "hasta que haya consenso para limpiar Siria de fuerzas extranjeras".
El ministro de Exteriores turco, Medvlut Cavusogly, también ha abogado por la salida de todos los combatientes no sirios, especialmente del partido-milicia chií libanés Hezbolá, que lucha junto al Gobierno de Bashar al Assad.
Por otro lado, Isam Rais, representante del grupo opositor Frente Sur, integrado en el Ejército Libre Sirio (ELS), ha apoyado los planes de Rusia, Turquía e Irán de crear un mecanismo tripartito para velar por el cumplimiento de la tregua.
"Instamos a los países garantes del armisticio a controlar a aquellos que lo están infringiendo sobre el terreno", ha dicho Isam Rais, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias oficial de Rusia, Sputnik.
La ronda de contactos en Astaná, en la que han participado representantes del Gobierno y la oposición de Siria --aunque no se han reunido directamente--, es el preludio de la cita del 8 de febrero en Ginebra, en la que la ONU pretende reanudar el diálogo de paz.