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Ni Castro ni Obama

Es Antonio Rodiles, uno de los opositores anticastristas más destacados. Nos ha recibido en su casa dos días antes de reunirse con Barack Obama y, entre otras cosas, nos ha explicado cómo se trata a los disidentes cubanos desde el acercamiento a los Estados Unidos.

Nació con el castrismo plenamente instalado y lo combate obsesivamente desde pequeño. Ha sufrido dos palizas por manifestarse pidiendo respeto a los derechos humanos en Cuba y sendas detenciones. Dice que le tuvieron que soltar en ambos casos por la presión de Amnistía Internacional y otras entidades. En una ocasión le dijeron "es una pena que esta vez no se pueda disimular". Se referían a la nariz rota que le dejaron tras darle "una golpiza".
Nos contó que desde el acercamiento a Estados Unidos las detenciones y la violencia contra los opositores han aumentado porque el gobierno quiere dejar claro que en materia de derechos y democracia no se va a avanzar ni un milímetro. Dice que Obama no debería pactar nada con Cuba si no obtiene a cambio pasos hacia la democracia y que al enemigo, ni agua.
Rodiles llega al punto de estar en contra de que se levante el embargo contra la isla, una opinión que no debe granjearle demasiados amigos por aquí. 
Una vida entera consagrada a luchar contra un sistema: palizas, detenciones, vigilancia de hasta el más mínimo de sus movimientos, renuncias. No quiere que un gobierno controle su vida. Tampoco quiere irse de su país. 
Lo que yo me pregunto es de qué pasta hay que estar hecho para luchar sin descanso contra todo un régimen, sin obtener una y otra vez más que palos, desdén, hostigamiento y ostracismo.