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Una niña afgana, vendida con siete años para pagar una deuda de su padre

Al menos un millón de niños sufren las consecuencias de la guerra en Afganistán, según los últimos cálculos de Unicef. Hablamos de enfermedades, traumas o de la pérdida de alguno de los progenitores. Aunque lo peor es que, a veces, las familias venden a sus hijos ante la falta de recursos. Es el caso de Nagma, a la que su padre vendió para pagar un préstamo que costeó las medicinas de su madre enferma.

Nagma, tiene siete años y como cientos de niños, vive en un campo de refugiados de Kabul. Su mirada muestra su corto y duro pasado.
Al campo de refugiados llegó huyendo de la guerra, pensando en una vida mejor, pero todo fue a peor. De sus ocho hermanos, uno, de tres años, murió congelado. Y su madre enfermó.
Para conseguir medicinas su padre pidió un préstamo de 2.500 dólares que no pudo devolver. Su decisión fue difícil, pero no había otra forma de pagarlo. Entregó a Nagma al prestamista para que se casase con su hijo de 19 años.
La suerte le llegó a Nagma y a su padre de la mano de un grupo de derechos humanos. Ellos consiguieron que la Jirga, asamblea de ancianos afganos, invalidase el matrimonio de Nagma. No obstante, antes, un donante anónimo pagó la deuda.
Ahora Nagma asistirá a una escuela de música, donde intentarán que cambie el rumbo de su vida y pueda volver a sonreír.