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Unos 7.500 migrantes y refugiados murieron en todo el mundo en 2016

Rescatan a varios refugiados ahogados en Libiareuters

Un total de 7.495 migrantes y refugiados perdieron la vida en 2016 tratando de llegar a su destino, casi 2.000 más de los que murieron en el año anterior, según un informe preliminar divulgado este viernes por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y que circunscribe al Mediterráneo la mayoría de las víctimas.

En concreto, en 2016 fallecieron en todo el mundo 7.495 personas, frente a las 5.740 de 2015 y a las 5.267 de 2014. Los tres años suman 18.501 muertes -casi 20 por día-, una cifra "impactante" en opinión del director de la OIM, William Lacy Swing, quien ha reclamado vías de migración "legales" y "seguras".
El Mediterráneo, con más de 5.000 fallecidos el año pasado, encabeza de nuevo una lista negra que suma también unos 1.100 fallecidos en los países del norte de África. La frontera entre Estados Unidos y México es la tercera región más peligrosa, con 432 muertos, mientras que en Centroamérica perdieron la vida 174 migrantes.
La OIM, no obstante, ha advertido de que los datos son incompletos y probablemente nunca se pueda llegar a conocer el alcance real de la tragedia migratoria. No en vano, la información se actualiza con nuevos casos todos los días y en determinadas zonas apenas existe constancia de lo que ocurre.
La organización da por hecho que las rutas usadas por iraquíes, paquistaníes y afganos para cruzar Irán y Turquía son mucho más mortíferas de lo que reflejan los datos, al igual que el corredor que enlaza la zona central de África con la parte meridional, donde oficialmente sólo se registraron 78 fallecimientos.
INFORMACIÓN CONTINUA
El caso de América Latina es paradigmático para la OIM del creciente uso que hacen los migrantes y refugiados de las diversas herramientas de comunicación. "No importa lo pobres que sean o su nivel de estudios, están casi en constante comunicación con alguien que sigue su progreso", ha explicado un portavoz de la organización, Joel Millman.
Así, se sirven de portales como Twitter o Facebook para localizar a otros familiares en su ruta o para entrar en contacto con las mafias. En ocasiones, son los propios migrantes quienes alertan del fallecimiento de sus compañeros de viaje o las familias quienes piden ayuda al no tener contacto con sus seres queridos.
En julio de 2016, dos periodistas hallaron en Texas el cuerpo de una mujer guatemalteca que llevaba muerta seis días y a la que su familia intentaba localizar desesperadamente por todos los medios. "Durante el verano, se producen alertas como ésta prácticamente a diario, con páginas web y de Facebook dedicadas a encontrar a personas desaparecidas", ha afirmado Millman.