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Un policía israelí y un beduino muerto en enfrentamientos en el desierto del Negev

Un policía israelí y un beduino han muerto este miércoles en enfrentamientos en la localidad beduina de Umm al Hiran, en el sur de Israel, después de que las fuerzas de seguridad llegaran a la zona para proceder a la demolición de viviendas.
Según informa el diario 'Haaretz', que cita a la Policía, el agente ha muerto después de que el beduino le haya arrollado con su vehículo durante los enfrentamientos entre los residentes y los policías que iban a demoler viviendas construidas de forma ilegal. El conductor del vehículo ha sido abatido a tiros.
La Policía ha denunciado que el residente ha arrollado con su coche a los agentes, hiriendo a varios de ellos, sin embargo testigos aseguran que el conductor perdió el control de su vehículo tras ser disparado por la Policía.
En su comunicado, la Policía ha precisado que el presunto atacante, que pertenecería al Movimiento Islámico, "aceleró su coche hacia los agentes para perpetrar el atropello", por lo que estos respondieron disparando y le mataron.
Entre los heridos en los enfrentamientos figura el diputado árabe-israelí Ayman Odeh, presidente de la Lista Conjunta. El parlamentario habría resultado alcanzado por balas recubiertas de goma, según testigos.
El ministro de Seguridad Interior israelí, Gilad Erdan, ha confiado en que el suceso no enturbie las relaciones entre los beduinos e Israel y ha subrayado que si esto ocurre "Odeh habrá desempeñado un papel significativo".
Según informa 'Jerusalem Post', la Policía entró en la localidad de Umm al Hiran, no reconocida, el lunes para preparar el posible desalojo de doce familias en el marco de los esfuerzos para limpiar la zona de cara a la construcción de una localidad judía y plantar un bosque.
La localidad es objeto de una larga batalla legal y un símbolo del conflicto en torno a la presencia beduina en el Negev. Esta es la segunda vez que los residentes son obligados a trasladarse. En 1956, fueron trasladadas por orden militar del lugar donde vivían desde 1948 y reubicados por el Ejercito israelí en su actual emplazamiento, pero sin ningún título de propiedad de las tierras.
En 2015, el Tribunal Supremo dictaminó que los terrenos pertenecen al Estado y rechazó el recurso de los residentes contra su desalojo, allanando así el camino para que el Gobierno israelí pudiera construir una localidad judía.