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Lectores de huellas dactilares para prevenir abusos en la Iglesia Católica de Montreal

La Iglesia de Montreal registrará las huellas dactilares de los curas que trabajan con niñosREUTERS

La Iglesia Católica de Montreal ha confirmado que comenzará a registrar digitalmente la huella dactilar de los sacerdotes y voluntarios que trabajan con niños para prevenir que se queden a solas con ellos y protegerles de posibles abusos. La medida forma parte de un proyecto piloto, –iniciado en otoño del año pasado–, al que ya se han adherido alrededor de diez iglesias y al que tendrán que acogerse todas a partir de 2020.

Como parte de un proyecto que busca proteger a los menores de sufrir abusos, la Iglesia Católica de Montreal instalará lectores digitales que registrarán las huellas dactilares de los sacerdotes y voluntarios que trabajen con niños.
De este modo, afirman, llevarán un registro individual que facilitará el intercambio de información con las fuerzas de seguridad de ser requerido.
Además, como otra de las medidas asociadas, de esta forma prevendrán que tanto los sacerdotes como los voluntarios se queden a solas con un niño sin que haya al menos dos adultos que se encargados de vigilar y comprobar que todo se ajusta al código ético.
En total, al proyecto piloto, lanzado el pasado otoño, se han sumado alrededor de 10 iglesias, pero serán todas las que tengan que seguir la normativa a partir de 2020, según informa CBC News.
“En términos de si vamos o no a implementar el plan, ni siquiera esa es la cuestión. Vamos a hacerlo. Esto tiene que suceder”, ha manifestado el obispo Thomas Dowd, de la Archidiócesis de Montreal, quien reitera: “La Iglesia Católica tiene que ser el lugar más seguro para los vulnerables”.
Y es que, la medida, además de buscar la protección del menor, también persigue lo propio con los más necesitados, aquellos en riesgo de exclusión social y los más ancianos.
“Si alguen quiere hacer algo incorrecto o abusar de alguien, sabiendo que hay todos esos filtros, no pedirán convertirse en voluntarios en nuestra iglesia”, afirma Bertrand Montpetit, pastor en la iglesia de St. Luke Parish, –una de las que participan en el proyecto piloto–, destacando los aspectos positivos de la medida.
En un ejemplo aclaratorio, Montpetit explica que si un menor acudiese a confesarse, se reuniría con él a solas, pero habría alguien en las inmediaciones viéndoles a ambos. De ese modo, la confesión permanecería siendo confidencial porque la otra persona no podría escuchar lo que se está diciendo, pero igualmente prestaría la vigilancia requerida por la nueva normativa.
“Debemos proteger a todo el mundo” sentencia.