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Cinco años después, cinco claves del conflicto sirio

Cuando se cumplen cinco años del conflicto de Siria, todavía la guerra continúa en su punto álgido dejando miles de cadáveres a su paso. Más de 200.000 sirios han perdido su vida a lo largo de este tiempo en el que además más de 11 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares intentando huir de la tragedia. Lo que comenzó con una protesta contra el gobierno de Bashar Al Asad terminó por convertirse en una violenta guerra civil a gran escala que aún hoy continúa. Resumimos, cinco años después, las cinco claves del conflicto.

1- Del Levantamiento a la guerra civil
El inicio se remonta a Marzo de 2011, momento en que un grupo de manifestantes pro-demócratas se alzó en protesta por el arresto y la tortura de varios adolescentes que habían realizado una pintada en el muro de una escuela con frases y eslóganes revolucionarios.
Fue en ese instante cuando intervinieron las fuerzas de seguridad y decidieron abrir fuego contra los protestantes, matando a varios de ellos en un acto que agravó el malestar y condujo a que multitud de manifestantes exigiesen la renuncia de Bashar Al Asad, presidente de Siria, por estos hechos.
Las protestas en Siria, el inicio de una guerra inacabada
Así, el gobierno optó por el uso de la fuerza para contener a los disidentes, que lejos de ceder ante ello aumentaron su determinación y crecieron en número. De esta manera, la oposición sumó cada vez más presencia en las calles, donde miles de protestantes se alzaban en rebelión empezando a tomar también las armas, primero para defenderse a sí mismos y después para intentar expulsar a las fuerzas de seguridad de determinadas áreas y regiones donde ejercían el control.
El resultado derivó en un aumento exponencial de la violencia que condujo a una guerra civil en una lucha por controlar puntos estratégicos, ciudades y pueblos. Por este motivo, en 2012 la lucha ya había llegado hasta la capital, Damasco, y hasta la ciudad más grande del país, Alepo.
Tal fue la escalada de violencia que, según cifras recogidas por la ONU, de las que se hace eco BBC, en junio de 2013 habían fallecido en el conflicto 90.000 persona, ascendiendo hasta los 250.000 en agosto de 2015.
Lo que en un principio parecía una guerra entre los defensores de Bashar Al Ashad y sus disidentes se extendió hasta un conflicto mucho más amplio y complejo en el cual comenzaban a entrar en juego intereses que se extendían desde lo ideológico y lo político hasta lo económico, convirtiéndose en una batalla también por el poder. En este contexto, surge lo que hoy conocemos como Estado Islámico.
2- Crímenes de guerra y armas químicas
La crudeza de los hechos y la cantidad de intereses en juego provocó que se usasen prácticas violentas y crimines de guerra de todo tipo desde múltiples bandos involucrados en el conflicto. Desde el asesinato, la tortura y la violación, hasta medidas para oprimir a la población, cortándoles el acceso a los alimentos, al agua y a los servicios de sanidad.
Tanto es así que, en esta campaña del terror, entre ejecuciones públicas, amputaciones y masacres con explosivos, también las armas químicas hicieron acto de presencia, cuando en 2013 cohetes llenos de gas sarín fueron disparados desde varios suburbios de Damasco, dividiéndose las acusaciones entre Al Asad y los rebeldes.
Además, también se ha acusado al Estado Islámico de usar armas químicas caseras a lo largo de estos años.
3- Crisis de los refugiados
Como consecuencia de la tragedia y la destrucción sembrada e instaurada en Siria, más de cuatro millones y medio de personas, la mayoría mujeres y niños, se han visto obligadas a huir para salvar sus vidas, aunque ello significase entregarse a un destino incierto en un viaje que a menudo ponía de igual modo en peligro su integridad.
El país vecino, Líbano, como Jordania o Turquía, han sido algunos de los que han contemplado de inicio un éxodo masivo que se ha extendido a los grandes países de Europa dando lugar a una de las crisis migratorias más importantes de los últimos tiempos.
Desesperados por encontrar un lugar mejor, los refugiados continúan recorriendo y atravesando todas las rutas a su alcance a pesar de las medidas de control impuestas por los países a los que acuden y por la propia Unión Europea.
Muchos, sin embargo, jamás han logrado alcanzar su objetivo y han muerto en el camino, ahogados o muertos de frío y hambre.
4- Los rebeldes y el aumento de los yihadistas
El Estado Islámico, un actor fundamental en la guerra de Siria
Desde su comienzo, la rebelión sufrió una rápida evolución en la cual los grupos más moderados se han visto a lo largo del tiempo superados por los islamistas y yihadistas, cuyas tácticas de control y opresión sobre la población son mucho más violentas y crueles.
El autodenominado Estado Islámico es la organización terrorista que mejor lo representa. Instaurando el terror entre la población y haciendo de la masacre y las ejecuciones un sello distintivo, pronto tomaron el control de numerosas regiones en Siria e Irak, donde proclamaron la creación de su 'califato', en junio de 2014.
Desde entonces, han atacado tanto a otras brigadas rebeldes, grupos yihadistas rivales como el Frente Al Nusra, así como a las autoridades del Gobierno y las fuerzas kurdas.
Más allá, su guerra, siguiendo los pasos de Al-Qaeda, se ha extendido hasta Europa, donde atentados como el perpetrado en París dejan cuenta de la gravedad del conflicto y su repercusión mundial.
5- Esfuerzos por buscar la paz
La comunidad internacional busca una solución política a la guerra siria
Tras una guerra en la cual han intervenido países como Estados Unidos, –con aliados occidentales como Francia o Reino Unido–, Irán, Turquía, Arabia Saudí y Rusia, entre otros, la comunidad internacional ha coincidido en señalar la solución política como la vía a seguir para encontrar una forma de resolver el conflicto.
Sin embargo, pese a los esfuerzos de la ONU por intentar la aplicación de lo dispuesto en el Comunicado de Ginebra de 2012, donde intentaron mediar por la paz, al igual que posteriormente en una segunda reunión en 2014, conocida como 'Ginebra II', sus esfuerzos no han logrado aún poner fin al conflicto: gobierno y oposición continúan sin encontrar un acuerdo.
No obstante, dirigiéndose en esta dirección, Rusia ha anunciado esta misma semana el inicio del repliegue de sus tropas en Siria al considerar cumplidos los objetivos con los que Moscú inició la misión, entre los cuales se encontraban debilitar a la oposición y también al Estado Islámico, fortaleciendo así a su aliado, Bashar Al Asad.