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Alepo, la imagen del drama y el horror de una guerra sin fin

Desde el aire es una ciudad fantasma completamente devastada. En 2016, la imagen, la batalla, el drama de Alepo, encarnan todo el horror de la guerra que ha golpeado a Siria durante más de cinco años. El llanto desconsolado de los niños después de que las bombas cayeran sobre sus escuelas, los ataques contra hospitales, –con enfermeras corriendo para poner a salvo a los bebés que estaban en las incubadoras, quebrándose también ellas ante tal barbarie–, la imagen del pequeño Omran, aturdido tras ser rescatado de los escombros de la guerra, lo único que conoce... Retratan el terrible sufrimiento de la población, contado también a golpe de tuit por la pequeña Bana. "Tengo miedo a morir esta noche", escribía entre las bombas, mientras hacía un llamamiento desesperado por la paz, clamando: "Quiero vivir". Finalmente fue evacuada de Alepo junto a otras miles de personas. Días después, el 22 de diciembre el Gobierno sirio anunciaba el control total de la ciudad tras arrebatarles a los rebeldes su bastión en el este. Clave fue el apoyo de Rusia, que este 2016 se involucraba de lleno inclinando la balanza en favor de Bashar Al Asaad. En otro frente, el de la histórica Palmira, avances y retrocesos de las tropas sirias. El Estado Islámico la perdía en marzo, pero ocho meses después, los yihadistas retomaban su control. Yihadistas que no dudaban en mandar a sus hijos a inmolarse con un cinturón de explosivos. Siria, un nuevo año, continúa ahogándose en su herida, sin esperanzas ni certezas.