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La funcionaria que dudó de la autonomía del avión del Chapecoense, dispuesta a declarar desde Brasil

La exfuncionaria de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (AASANA) de Bolivia Celia Castedo, quien había solicitado que se modificara el plan de vuelo del avión del Chapecoense que se estrelló a finales de noviembre al sur de Medellín por sus dudas sobre la autonomía de la nave, se ha mostrado dispuesta a declarar pero sin tener que viajar a Bolivia.
El abogado de Castedo, Guido Colque, ha explicado a Radio Fides que ha presentado ante la Embajada de Colombia en La Paz donde asegura la "disponibilidad" de Castedo de "presentar declaración ante la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) siempre y cuando sea en Brasil, en la Fiscalía de Matogroso, donde ahora reside".
La razón por la que Castedo prefiere declarar desde Brasil, adonde huyó después del accidente y donde ha solicitado refugio, es su confianza en las autoridades colombianas. Colque sostiene que desde Bogotá se presentaron unas conclusiones con "mayor responsabilidad" que desde Bolivia.
A principios de enero, el ministro de Obras Públicas de Bolivia, Milton Claros, reiteró la responsabilidad de Castedo en el accidente del avión de la aerolínea LaMia que se estrelló en Colombia dejando un saldo de 71 muertos.
"Si la señora esta, que ha tenido bajo su responsabilidad la autorización del vuelo, no ha cumplido sus obligaciones tiene que responder ante la Justicia", criticó Claros, en declaraciones recogidas por el diario boliviano 'El Deber'.
Sin embargo Castedo ha insistido desde entonces en que había presentado dudas acerca de la autonomía de la nave y ha defendido siempre que a pesar de que el sello y su firma estén en la autorización del vuelo, su cargo no le permite ni autorizar ni impedir un vuelo.
"Que esté la firma representa un protocolo de recepción del documento, pero bajo ninguna circunstancia significa aprobación o autorización a una aeronave para la realización de un vuelo", sostiene.
La exfuncionaria sostiene que a pesar de que ella misma solicitó un cambio en el plan de vuelo debido a sus dudas acerca de la autonomía de la aeronave para realizar la ruta prevista, "la decisión de mantener la información establecida" le fue comunicada por Álex Quispe --identificado como representante de LaMia-- 20 minutos antes de la salida del avión, indicando que "correspondía a una decisión tomada por el capitán de la aeronave".
"Recalqué tres veces que el combustible era exactamente igual que el que se necesitaba para volar ese tiempo en esa ruta", insistió.
Sin embargo, Claros ha insistido en su papel en el siniestro, recalcando que "al final tendrá que responder ante la Justicia como corresponde".
El avión, en el que viajaban 77 personas --entre ellas, el equipo de fútbol de Brasil Chapecoense--, se estrelló en un cerro al sur de Medellín, a donde se dirigía para que el club se disputara la final de la Copa Sudamericana, dejando 71 muertos y tan solo seis supervivientes.
Según las informaciones de la investigación, el avión se precipitó porque no contaba con suficiente carburante como para cubrir la ruta prevista, desde el aeropuerto de Viru Viru, en la ciudad de Santa Cruz, hasta la ciudad colombiana.