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El último fabricante estadounidense de bombas de racimo pone fin a su producción

Textron Systems, el último fabricante de bombas de racimo de Estados Unidos, ha decidido poner fin a la producción de estos artefactos por la reducción de la demanda y por el aumento de las restricciones regulatorias por parte de las autoridades norteamaericanas, según ha informado la revista 'Foreign Policy'.
La decisión de esta empresa llega después de que la Casa Blanca ordenara en mayo de 2016 el bloque del traslado de un envío de bombas de racimo CBU-105 a Arabia Saudí, que ha empleado este tipo de armamento en la guerra de Yemen, causando bajas civiles.
Organizaciones de defensa de los Derechos Humanos como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional han presionado a la Casa Blanca tras haber documentado casos en los que las fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudí han empleado bombas de racimo modelo CBU-105 en múltiples localidades de Yemen, incluidas Al Amar, Sanhan, Amran y el puerto de Al Hayma.
El bloqueo de la entrega de bombas de racimo a Arabia Saudí ha sido la primera decisión del Gobierno estadounidense en contra de las pretensiones de Riad, cuya campaña de bombardeos en Yemen ha dejado cientos de civiles muertos y heridos, según denuncian activistas.
Las bombas de racimo contienen numerosas bombetas que se esparcen en el aire y que puede matar o herir de forma indiscriminada. En ocasiones, algunas bombetas no explotan y se quedan sobre el terreno, llegando a provocar víctimas meses o años después. Las bombas de racimo fueron prohibidas en virtud de un acuerdo internacional que los dos grandes productores de armamento, Estados Unidos y Rusia, se niegan a firmar.
Matthew Colpitts, portavoz de Textron, ha explicado a la revista 'Foreign Policy', que la decisión de poner fin a la producción de bombas de racimo se debe a los "actuales desafíos regulatorios y a luz de los reducidos pedidos". En este sentido, ha defendido el modelo CBU-105 como "un arma aire-tierra fiable e inteligente que cumple por completo con la legislación actual y la política del Departamento de Defensa de Estados Unidos".
En un comunicado remitido el miércoles a los organismo reguladores estadounidenses, Textron informó de que la venta de sus armas con espoletas requiere la aprobación del Gobierno y del Congreso y señaló que "la situación política actual" ha hecho "difícil" lograr estas aprobaciones.
Como consecuencia del cese de la producción de bombas de racimo, habrá "reducciones de plantilla y consolidaciones de instalaciones", según ha anunciado Textron.
Tras las noticias sobre el bloqueo de la Casa Blanca al envío de bombas de racimo a Arabia Saudí, varios activistas pacifistas se manifestaron ante la sede de Textron en Wilmington para exigir el fin de la producción de este armamento.
Desde marzo de 2015, cuando Arabia Saudí inició su campaña militar contra los huthis en Yemen, han muerto al menos 6.200 personas y cerca de tres millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
En una declaración remitida a 'Foreign Policy', Mary Wareham, portavoz de HRW, ha celebrado la decisión de Textron. "Textron era el último productor de municiones de racimo, por lo que esta decisión ahora allana el camino para que la Administración y el Congreso trabajen juntos para poner fin de forma permanente a la producción, la transferencia y el uso de municiones de racimo", ha asegurado.