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Un monje budista se prende fuego por la esclavización sexual de las surcoreanas durante la II Guerra Mundial

Un monje budista se encuentra en estado crítico tras prenderse fuego ayer por la noche en el centro de Seúl en señal de protesta contra la esclavización sexual de cientos de miles de mujeres surcoreanas por Japón durante la II Guerra Mundial.
Aunque Tokio y Seúl anunciaron hace dos años un acuerdo para lidiar con las repercusiones de este crimen, el monje pidió en una carta, entregada antes de quemarse vivo, la anulación de sus términos por considerarlos insuficientes, según la información del 'Korea Times'.
Fuentes médicas del Centro Nacional Universitario de Seúl, donde el monje se encuentra ingresado, han constatado que el religioso, identificado como el venerable Jungwon, sufre quemaduras de tercer grado en el 70 por ciento de su cuerpo.
"Sigue inconsciente. Sus órganos vitales, entre ellos el corazón, los pulmones, sus riñones y su hígado, no funcionan con normalidad", ha declarado el abogado Kwon Young Gook.
"Por favor, que mi muerte no sea en vano", dejó escrito el monje antes de prendese fuego durante una de las protestas que desde hace meses exigen la dimisión de la presidenta del país, Park Geun Hye, asociada a un delito de corrupción, y sobre quien el monje aprovechó para pedir un castigo "por rebeldía".
NUEVAS TENSIONES POR LAS 'MUJERES DE CONFORT'
Japón y Corea del Sur se enfrentaron nuevamente el viernes por la cuestión de las denominadas 'mujeres de confort' después de que las autoridades surcoreanas inauguraran una estatua en homenaje a estas mujeres frente al consulado japonés en la ciudad de Busan, en el sureste del país.
El jefe del Gabinete nipón, Yoshihide Suga, ha criticado la nueva estatua, erigida por un grupo cívico surcoreano en memoria de las cerca de 200.000 coreanas que fueron utilizadas como esclavas sexuales por la tropas japonesas durante el periodo colonial de Japón sobre la península de Corea (1910-1945), señalando que ésta tendrá un impacto desfavorable en las relaciones de ambos países.
En 2015, ambas naciones sellaron un acuerdo para resolver el contencioso por las 'mujeres de confort', uno de los asuntos más espinosos en las relaciones bilaterales. Ahora, Tokio insiste en que esta estatua es una medida lamentable, después de haber firmado un documento que pretendía poner punto y final a las fricciones en torno a esta cuestión de forma "definitiva e irreversible".
En este contexto, Suga ha anunciado la retirada de su embajador en Corea del Sur y de su cónsul general en Busan, así como la suspensión de las conversaciones bilaterales sobre la reactivación de un acuerdo de intercambio de divisas, la cancelación de conversaciones económicas de alto nivel y de la participación de altos cargos del consulado nipón en actos de la ciudad de Busan.
Tal y como ha indicado la cadena de televisión japonesa NHK, Suga ha exigido a Corea del Sur que se retire rápidamente la estatua.
No obstante, Seúl ha respondido lamentando las medidas adoptadas por Japón e instando a continuar avanzando en la relación bilateral. En declaraciones pronunciadas por el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Seúl ha subrayado que su intención es "dejar claro una vez más que los dos países deben seguir avanzando en la relación bilateral basada en la confianza independientemente de cualquier desafío que se presente".
Así, el ministro de Exteriores surcoreano, Yun Byung Se, ha convocado al embajador japonés, Yasumasa Nagamine, para expresarle las preocupaciones del Gobierno sobre esta cuestión, tal y como recoge la agencia oficial surcoreana de noticias, Yonhap.
El 28 de diciembre de 2015 Japón y Corea del Sur llegaron a un acuerdo por el cual Tokio se comprometía a disculparse con Seúl y a depositar 1.000 millones de yenes (unos 8 millones de euros) en dicha Fundación para indemnizar a las víctimas.