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La población de Sierra Leona sobrelleva los tres días de aislamiento por el ébola

Calles desiertas. Comercios cerrados. Ni rastro de las señas de identidad propias de una ciudad. Freetown, la capital de Sierra Leona, despierta sumida en los tres días de confinamiento decretados por el gobierno para combatir la epidemia de ébola. El virus ya ha causado más de 3.700 muertes y cerca de 12.000 casos identificados. Más de seis millones de personas en todo el país obligadas a vivir encerradas en sus hogares para minimizar los contagios. El Ejército se encarga de hacer cumplir la cuarentena a rajatabla. Las autoridades han organizado un dispositivo encargado de repartir alimentos casa por casa. Pero los vecinos se quejan. Los suministros no llegan a todas partes. El hambre y el miedo provocan los primeros disturbios. Ha llegado el rumor de un cargamento con comida y la gente se echa a la calle. La Policía lanza gases lacrimógenos a la población, aunque la gravedad de la situación sobrepasa rápidamente a los agentes. Los militares acuden a reforzar la seguridad y el brote de caos se logra contener. Todo el mundo vuelve a sus casas. El periodo de confinamiento termina este domingo 29 de marzo. Se podrá salir a la calle antes de tiempo, a partir de las dos de la tarde. El motivo, la celebración del Domingo de Ramos. Será entonces cuando la ciudad vuelva a recuperar su pulso habitual.