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El Trump más nacionalista aboga por el producto nacional y los estadounidenses

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en su lema de poner por delante al estadounidense y ha subrayado la necesidad de comprar productos nacionales y contratar a nacionales para poder revertir la herencia del expresidente Barack Obama.

"Al mismo tiempo que os resumo los que serán los próximos pasos que tomaremos, debemos reconocer, honestamente, las circunstancias que hemos heredado" del anterior Gobierno, ha señalado Donald Trump en su primer discurso ante el Congreso, pronunciado esta noche desde el Capitolio.
El mandatario ha advertido de que el país cuenta con 49 millones de ciudadanos que están fuera del mercado laboral; más de 43 millones de personas que viven la pobreza y la peor recuperación económica de los últimos 65 años. "Más de una de cada cinco personas en sus primeros años de trabajo no está empleada", ha asegurado.
"En los últimos ocho años, la pasada Administración colocó más deuda que casi todos los anteriores presidentes juntos. Hemos perdido más de un cuarto de nuestros empleos de manufacturación desde que se aprobó el NAFTA y hemos perdido cerca de 60.000 empleos desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio en 2001", ha criticado.
Así, ha señalado que para resolver todos estos problemas --"y muchos otros"-- será necesario aprovechar el "espíritu estadounidense" y restablecer el motor de la economía, facilitando a las empresas que puedan fabricar en el país y dificultar que éstas puedan abandonarlo.
En este sentido, ha defendido medidas para desarrollar una reforma tributaria que, por un lado, reduzca la tasa impositiva a las empresas nacionales para que puedan competir y, por otro, reducir la presión fiscal a la clase media.
"Creo encarecidamente en el libre comercio, pero éste tiene que ser también un comercio justo", ha insistido. En su intervención, Trump se ha hecho eco de una advertencia pronunciada por el primer presidente republicano, Abraham Lincoln --"Abandonar las políticas proteccionistas por el Gobierno provocarán carencias y ruina entre el pueblo"-- y ha asegurado que "es hora de hacer caso a estas palabras".
"No quiero dejar que nadie se aproveche de Estados Unidos y sus grandes empresas y sus trabajadores", ha aseverado antes de comprometerse, de nuevo, a traer "millones de empleos" al país.
SISTEMA MIGRATORIO
En este contexto, el presidente ha hecho hincapié en que proteger a los trabajadores "también significa reformar el sistema de inmigración legal". "El actual, un sistema anticuado, deprime los salarios de nuestros trabajadores más pobres y ejerce mucha presión sobre los contribuyentes", ha criticado.
Así, ha asegurado que el sistema actual del país supone, además, un coste significativo a la nación, señalando la necesidad de adoptar otro basado en los méritos, acción que tendría "muchos beneficios": "ahorraría mucho dinero, elevaría los salarios y ayudaría a familias afectadas --entre ellas, inmigrantes-- a entrar en la clase media".
"Creo que una reforma migratoria positiva y real es posible, mientras nos enfoquemos en los siguientes objetivos: mejorar los empleos y los salarios, reforzar la seguridad de la nación y restablecer el respeto por nuestras leyes", ha explicado.
En este contexto, Trump ha asegurado que si se guían por el bienestar de los ciudadanos, republicanos y demócratas podrán "trabajar juntos" para conseguir el resultado "que el país no ha conseguido en décadas".
Por último, ha indicado que solicitará al Congreso que apruebe la legislación necesaria para producir una inversión con capital de origen público-privado de un billón de dólares en infraestructura, que generará "millones de nuevos empleos".
"Este esfuerzo se guiará por dos principios clave: comprar (producto) estadounidense y contratar (empleados) estadounidenses", ha remachado.