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Diez años después del tsunami el sureste asiático sigue luchando por sobrevivir

Diez años después del tsunami que arrasó el sureste asiático, los afectados siguen recuperándose del desastre en el que murieron unas 226.000 personas de 14 nacionalidades diferentes. Los supervivientes buscan salir adelante una década después de aquel fatídico 26 de diciembre. Aún hay centenares de personas sin identificar en Tailandia, 370 según la policía.

Una superviviente de la ciudad de Banda Aceh, Salawati, quien perdió a dos de sus tres hijos en la tragedia, ha relatado a la agencia Reuters cómo ha vivido los últimos años. "Mis sentimientos no son los que eran hace 10 años, cuando me sentía triste si alguien me hablaba de mi experiencia con el tsunami", ha explicado Salawati.
Los supervivientes viven desde entonces con las ayudas humanitarias y pretenden prosperar para ser autosuficientes. "Ahora estamos centrados en mejorar nuestro trabajo y en ayudar a las otras familias de nuestra comunidad", ha señalado en referencia a las conservas de pescado seco que elabora, un plato típico de Indonesia.
Banda Aceh, que está muy cerca del epicentro del maremoto que originó el desastre, quedó prácticamente destruida cuando una ola de más de diez metros arrasó la región. Desde entonces, esta región ha recibido unos 7.000 millones de dólares (unos 5.700 millones de euros) en ayuda humanitaria, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PDNU).
"Durante los primeros cinco años después del tsunami no recibimos ayudas del Gobierno", se ha quejado el marido de Salawati, Nurdin. "Después de recibir ayudas en 2011, hemos dado prioridad a la población de nuestra ciudad", ha explicado. "Todavía hay muchos que viven por debajo del umbral de la pobreza, así que queremos ayudarles a conseguir un salario decente", ha señalado Nurdin.

UN TSUNAMI DE MÁS DE 30 METROS DE ALTURA
Desde Acción Contra el Hambre recuerdan la importancia de prevenir los desastres naturales y de trabajar en la reducción de riesgos para que la población esté más preparada. "Los estragos del tsunami sacaron a la luz la falta de preparación para afrontar un desastre de esta magnitud. Como consecuencia, ha progresado la idea de que si bien no podemos evitar que se produzcan este tipo de catástrofes, lo que sí podemos hacer es prepararnos y anticiparnos para disminuir considerablemente su impacto", destaca el director de Acción Contra el Hambre en Indonesia, Fabrice Carbonne.
El 26 de diciembre de 2004 un seísmo de magnitud 9,3 sacudió el océano Índico, uno de los diez terremotos más mortales y, en consecuencia, el tsunami más grave de la historia.
Hace diez años la corteza oceánica, a lo largo de 1.600 kilómetros, se vio elevada seis metros. Veinte minutos más tarde tuvo lugar un tsunami de más de 30 metros de altura que devastó las costas de Indonesia, Sri Lanka, el sur de India y el oeste de Tailandia.
LECCIONES APRENDIDAS
El tsunami ha supuesto un giro en el ámbito humanitario. Tras esta catástrofe, Acción Contra el Hambre empezó a trabajar para reducir o evitar las pérdidas causadas por desastres.
Indonesia, un país constantemente expuesto a catástrofes naturales debido a su ubicación geográfica, ha llegado a desarrollar un nuevo protocolo de respuesta y preparación y hacer a las comunidades más resistentes. Además, Filipinas soporta más de 20 tifones cada año.