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La designación de Edouard Philippe como primer ministro reabre las heridas de socialistas y conservadores

Edouard Philippe ha sido designado este lunes como primer ministro, a pesar de que no forma parte del partido político del presidente, Emmanuel Macron, una decisión que tanto Los Republicanos, la formación de la que procede, como el Partido Socialista, principal base aliada del jefe de Estado, han interpretado como un ataque a sus filas.
Philippe, diputado y alcalde de 46 años, comenzó su carrera política en el Partido Socialistas pero años después decidió unirse al ex primer ministro Alain Juppé en la fundación de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), reinventada ahora en Los Republicanos.
Su ambigüedad ideológica ha sido su principal baza. "Los miembros del Gobierno deben responder al criterio de superación de las líneas ideológicas de derecha e izquierda para abrazar un proyecto progresista", ha dicho este mismo lunes Benjamin Griveaux, portavoz de La República en Marcha, el partido de Macron.
Juppé, junto a quien Philippe permaneció en las elecciones primarias, ha sido el primero --y casi el único-- en aplaudir su ascenso a Matignon. "Es un alcalde apreciado por sus ciudadanos, es un diputado que conoce los engranajes del poder y le deseo buena suerte", ha dicho declarando el inicio de "un nuevo capítulo en la vida política" de Francia.
Además, una veintena de diputados de Los Republicanos y la Unión de Demócratas Independientes (UDI), próximos a Juppé y Bruno Le Maire, han emitido un comunicado en el que instan a "las familias de la derecha y el centro" a asumir "la transformación política" que se ha producido en Francia y "estar a la altura" respondiendo a "la mano tendida" de Macron.
Los Republicanos, en cambio, han emitido un comunicado en el que reprochan la elección de Philippe como primer ministro y aclaran que no es fruto de una "coalición gubernamental" con La República en Marcha, sino "más bien de una decisión individual".
La formación conservadora ha subrayado además que el de Philippe será un gobierno "provisional" porque el gabinete definitivo será el que nombre el Parlamento tras las elecciones del 11 y el 18 de junio y ha achacado este movimiento de Macron a su intención de arañar votos a la derecha bajo la bandera de "una mayoría para Francia".
En la misma línea, el líder de la UDI, Jean-Christophe Lagarde, ha considerado que la nominación de Philippe es una mera "curiosidad", indicando que lo realmente importante es que "es la primera vez que un jefe de Gobierno acepta convertirse en el jefe de una batalla legislativa con cientos de candidatos que no ha escogido y se hace responsable de un proyecto político que nunca ha defendido".
Por otro lado, pero también en un tono crítico, el primer secretario del Partido Socialista, Jean-Charles Cambadélis, ha advertido a Macron de que la bancada socialista en la Asamblea Nacional no apoyará un Gobierno encabezado por un político de la derecha. "Que quede claro: con un primer ministro de la derecha, el Parlamento debe ser de la derecha", ha escrito en Twitter.
El PS atraviesa uno de los peores momentos de su historia, no solo por los malos resultados electorales que llevaron a su candidato presidencial, Benoit Hamon, al quinto puesto, sino porque algunos de sus dirigentes más destacados se han ofrecido a Macron para el Gobierno y los comicios legislativos, entre ellos el ex primer ministro Manuel Valls.