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Discordia en la cumbre de la OTAN en pleno esfuerzo por unir la lucha antiterrorista

En la OTAN manda Estados Unidos, y para dejarlo claro hasta con los gestos, Donald Trump ha llegado apartando de un empujón al primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, ajustándose la americana y mirando desafiante alrededor.

Los modos de ‘sheriff’ del presidente americano también los ha sufrido el francés Macro, al que ha dado uno de sus famosos e intensos apretones de mano.

El sol caía a plomo en Bruselas, sede de la reunión, pero más todavía lo hacían las palabras de Donald Trump:

“Veintitrés de los veintiocho países de la OTAN no pagan lo que le corresponde. No es justo para el contribuyente americano”, dijo.
La cara de los líderes de la OTAN era un poema. Y todavía quedaba el sarcasmo al referirse a lo que había costado la nueva sede de la institución: 1.200 millones.

“No voy a preguntar cuánto ha costado la nueva sede, pero ha quedado muy bonita”, apuntó.

Con la Unión Europea no hay discusiones de dinero, pero hay diferencias clave en tres asuntos: comercio, cambio climático y Rusia.