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El conflicto en Ucrania deja más de 9.750 muertos y más de 22.000 heridos, según Naciones Unidas

Observa un "descenso generalizado" de la violencia pero advierte de que se sigue incumpliendo el alto el fuego
El conflicto en el este de Ucrania entre las fuerzas bajo mando del Gobierno de Kiev y los separatistas prorrusos ha acabado con la vida de 9.758 personas y ha dejado a unas 22.800 personas, según el último informe elaborado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Husein.
El informe, presentado este lunes por Zeid ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, señala que el conflicto ha acabado con la vida de más de 2.000 civiles y ha causado heridas a entre 6.000 y 7.000 civiles.
El balance de víctimas mortales publicado por Naciones Unidas no incluye a las 298 personas que perdieron la vida en el vuelo de Malaysia Airlines MH17, derribado por un misil cuando sobrevolaba territorio controlado por los milicianos separatistas prorrusos.
En la presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Zeid ha dicho que el periodo que analiza el último informe, de mediados de agosto a mediados de noviembre, ha registrado un "importante descenso generalizado" de las víctimas civiles, con un mes de septiembre en el que las víctimas fueron "cuatro veces menos" que en agosto.
CONFÍA EN QUE SIGA LA TENDENCIA A LA BAJA
En octubre, debido a los nuevos bombardeos, volvió a crecer el número de víctimas civiles "a los niveles observados durante el verano" y en noviembre y diciembre la violencia "se ha reducido de nuevo", según ha explicado Zeid. "Confío en que la tendencia a la baja continúe", ha indicado.
Zeid ha dejado claro que el descenso de la violencia se ha registrado "a pesar de las continuas violaciones del alto el fuego y a la ausencia de respeto por algunos de las más críticas provisiones de los acuerdos de Minsk, incluida la prohibición de armas pesadas y la restauración del pleno control por parte de Ucrania de su frontera con Rusia en las provincias de Donetsk y Lugansk".
Zeid ha explicado que las entrevistas realizadas sobre el terreno por el personal de su oficina han puesto de manifiesto el "continuo sufrimiento" de la población de Ucrania y la "devastación de las infraestructuras causada" por el conflicto en los territorios controlados por el Gobierno y en los dominados por los grupos armados.
"Las personas que viven en las zonas afectadas por el conflicto se quejan cada vez más de la presencia de personal y medios militares en sus localidades y viviendas y del uso de terrenos agrícolas para fines militares. Esto atemoriza a los civiles y pone en riesgo las infraestructuras civiles, una amenaza agravada por el aumento de bombardeos", ha indicado el Alto Comisionado.
PIDE QUE NO SE ATAQUEN LOS SUMINISTROS
Tras señalar que en las últimas semanas los bombardeos han provocado daños en sistemas de agua y de gas, restringiendo el acceso al agua y a la calefacción a ambos lados de la línea de contacto en Donetsk, Zeid ha indicado que sus trabajadores observaron la semana pasada en Lugansk una reducción del suministro de agua, lo que ha provocado dificultades en un hospital de la zona.
"Recuerdo a todas las partes en conflicto, en los términos más rotundos, que atacar, destruir, eliminar o dejar inservibles objetos que son indispensables para la supervivencia de los civiles está prohibido de acuerdo con el derecho internacional humanitario", ha subrayado.
En el territorio controlado por los separatistas prorrusos, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas ha denunciado que los civiles no tienen posibilidad de reubicarse en otras zonas "en un contexto caracterizado por la ausencia del imperio de la ley, con amenazas diarias a las libertades de expresión, asociación y asamblea".
"Sufren graves restricciones en las acciones de la sociedad civil y se reduce continuamente el espacio para el trabajo humanitario, a pesar de los altos niveles de necesidad humanitaria", ha explicado. "Nadie nos escucha. Para conseguir cualquier ayuda, tenemos que pasar por todos los círculos del infierno", ha contado a Naciones Unidas una desplazada interna que vive en el este de Ucrania.
En este sentido, Zeid ha asegurado que unas 25.000 personas se ven "gravemente afectadas" cada día por las limitaciones de movimientos entre las zonas controladas por los prorrusos y las fuerzas bajo mando de Kiev, conectadas únicamente por cinco puntos de tránsito. "En última instancia, será en estas fronteras humanas donde se funde la paz, por lo que deberían impulsarse en lugar de restringirse", ha considerado.
CIENTOS DE DESAPARECIDOS
El Alto Comisionado de Naciones Unidas ha denunciado que "cientos de personas continúan desaparecidas en Ucrania". "Algunos de ellos podrían estar muertos, sus cuerpos podrían no haber sido recuperados o identificados por la continua falta de coordinación entre el Gobierno y los grupos armados para facilitar la identificación de los restos mortales. Otros podrían estar incomunicados", ha indicado.
En este sentido, ha asegurado que Naciones Unidas no ha podido determinar el paradero de cinco personas que fueron detenidas por el servicio de seguridad ucraniano SBU en Jarkiv y ha confiado en que las autoridades de Kiev colaboren para encontrarlos.
En el territorio controlado por los separatistas prorrusos, Zeid ha asegurado que los grupos armados siguen secuenstrando y detenido a personas "de forma arbitraria" en Lugansk y en Donetsk en condiciones que equivalen a "desapariciones forzadas", incluidas entre las víctimas de estas acciones varios menores de edad.
Los separatistas prorrusos "han impedido el acceso normal y sin restricciones a la Misión de Observación de Derechos Humanos a los lugares de detención, provocando las sospechas de que las personas puedan ser sometidas a torturas y otros tratos degradantes, inhumanos y crueles, incluida la violencia sexual y de género", ha denunciado.
Zeid ha contado, además, que la Misión de Observación de Derechos Humanos ha constatado que se dan retrasos "innecesarios" en los intercambios de detenidos "por parte de todos los bandos", tratando a estas personas "como monedas humanas".
Por último, ha asegurado que Rusia continúa sin permitir el acceso del personal de la Misión de Observación de Derechos Humanos a la península de Crimea, donde hay denuncias de persecución contra los tártaros y los detenidos son trasladados a centros penitenciarios de Rusia.
"Estoy preocupado por las informaciones sobre el recurso abusivo a la legislación antiterrorista y antiextremista para criminalizar la expresión de opiniones no violentas, opiniones y creencias y por las informaciones sobre casos de trato degradante, inhumano y cruel y sobre las violaciones del debido proceso, incluido el derecho a un acceso sin impedimentos a asistencia legal", ha concluido.