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La coalición afirma que Alí Abdulá Salé "es parte del problema, y no de la solución" en Yemen

La coalición internacional que encabeza Arabia Saudí ha afirmado este martes que el expresidente de Yemen Alí Abdulá Salé "es parte del problema, y no de la solución" al conflicto en el país árabe.
El portavoz de la coalición, Ahmad al Assiri, ha asegurado que el exmandatario ha intentado negociar con Riad su salida del país con condiciones de inmunidad, al tiempo que ha recalcado que "no tiene papel alguno en el futuro de Yemen".
"Es parte del problema, y el pueblo yemení tomó la decisión cuando le derrocó", ha valorado, en referencia a su salida del poder en febrero de 2012 tras meses de manifestaciones y enfrentamientos en el país.
Salé cedió el poder al que entonces era su vicepresidente, Abdo Rabbu Mansur Hadi, en un acuerdo mediado por Arabia Saudí que le garantizó inmunidad. Sin embargo, las disputas internas en el país le llevaron a alinearse con los huthis tras su golpe de Estado en 2014 contra el nuevo mandatario.
Por otra parte, Al Assiri ha acusado a Irán de estar detrás de los ataques con misiles contra Arabia Saudí, entre ellos uno contra la ciudad de La Meca que fue interceptado la semana pasada.
"Tenemos información creíble de que Irán juega un importante papel en los ataques", ha resaltado, asegurando que "el ataque contra La Meca y contra civiles saudíes no quedará sin castigo", según ha informado el diario local 'Arab News'.
Arabia Saudí lidera una coalición regional para apoyar al Gobierno de Hadi, mientras que en el bando contrario se sitúan los rebeldes huthis y las fuerzas leales a Salé.
La ONU ha denunciado en numerosas ocasiones los supuestos abusos cometidos por la coalición saudí, a la que se le atribuyen ataques aéreos como el que mató a principios de octubre a 140 personas durante un funeral en Saná.
Este fin de semana, bombardeos de la coalición han matado a más de 80 civiles en bombardeos contra una prisión y una vivienda en las ciudades de Hodeidah y Taiz, respectivamente.
El conflicto entre las fuerzas de la coalición y los huthis, que controlan gran parte del norte del país, incluida la capital, ha dejado tras de sí más de 7.000 muertos y miles de desplazados internos que se encuentran muy por debajo del umbral de la pobreza.