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Así fue el atentado de Manchester

El terrorista suicida hizo estallar la carga en el vestíbulo del Manchester Arena, nada más acabar el concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande. Eran las 22:30. Los 21.000 espectadores que abarrotaban el estadio empiezan a marchararse cuando se produjo la explosión. Caos, confusión y desconcierto. Por megafonía piden al público, en su mayoría jóvenes, que no corran, que no pasa nada.  Algunos creyeron, en un primer momento, que la explosión era de los globos que repartieron al final de la actuación. Otros, que había sido un disparo. El suicida perpetró el atentado en el vestíbulo que conecta el estadio con la estación de tren. 22 personas han muerto y hay 59 heridos.