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Reino Unido da por desarticulada la célula yihadista responsable del atentado de Manchester

Chilaba marrón, con la capucha puesta, sacando la basura. La Policía sospecha que ya entonces, hace un año, Salman Abedi preparaba el atentado. Lo creen porque por aquel entonces abrió una cuenta bancaria que sólo uso para pagar tornillos, tuercas y clavos en dos ferreterías. El material que usó de metralla en su bomba. Y compró tantos que las autoridades creen que era demasiado para una sola bomba. Por eso el nivel de alerta sigue en nivel máximo en el Reino Unido. Desde el atentado se han sucedido las redadas. Trece personas han sido detenidas desde el lunes. Tres de ellas, tres hombres de 44, 22 y 20 años, en las últimas horas. Once siguen bajo custodia. Otras dos, una mujer y un joven de 16 años, fueron puestos en libertad sin cargos. Y aunque la operación continúa abierta, la Policía cree que la célula terrorista relacionada con el atentado ha sido desmantelada casi por completo. Entre los arrestados, casi toda la familia del terrorista suicida. En Manchester, su hermano mayor. En Trípoli, su padre  y su hermano pequeño, al que las autoridades libias acusan de estar preparando un atentado en aquel país. Se cree que Salman Abedi se entrenó con el ISIS en Siria. Su hermana dice que se radicalizó al ver los bombardeos por la tele. Otras personas que lo conocieron cuentan que cambió tras presenciar el asesinato, a puñaladas, de un amigo suyo. Desde entonces habría empezado a quejarse de que a los musulmanes se les maltrata en el Reino Unido. El viaje sin retorno de Salman Abedi arranca en Libia, cuatro días antes del atentado. Desde allí viajó, vía Alemania, hasta Manchester. Se alojó  en un apartamento alquilado. La Policía ha detenido al propietario de la casa porque cree que pudo ser aquí donde se montó la bomba. Y desde aquí, se cree, hizo su última llamada a su madre para pedirle perdón. Media hora más tarde se hacía estallar en el vestíbulo del Manchester Arena. Dejó 22 muertos, muchos de ellos niños, y más de 60 heridos. Muchos siguen aún en estado crítico.